El hecho más reciente ocurrió en el Centro de Reinserción Social de Tulancingo. Presuntamente, el reo, que purgaba una pena por robo y asalto equiparado, se suicidó

La mayoría de las muertes situaciones derivaron en investigaciones de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo (CDHEH)
Durante los últimos cuatro años, alrededor de 10 personas han muerto dentro de alguna área de retención primaria municipal, llamada barandilla, o en un Centro de Reinserción Social (Cereso) en Hidalgo. El caso más reciente ocurrió hace unos días en Tulancingo y algunas de estas situaciones derivaron en investigaciones de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo (CDHEH), de acuerdo con un recuento realizado por Criterio.
Fue el jueves pasado cuando se confirmó el deceso de un interno, de 55 años de edad, quien purgaba una condena en el Cereso por robo y asalto equiparado. De acuerdo con el reporte, fue encontrado sin vida al interior del lugar, por lo que iniciaron con las investigaciones correspondientes por suicidio.
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En este mismo año, específicamente, el pasado 11 de febrero, en el Cereso de Tula de Allende, se confirmó otra muerte. Según información local, la persona fue localizada colgada en su celda, en el área de sentenciados.
Durante el año pasado se registró otro hecho similar; sin embargo, en esa ocasión fue en barandillas de Tepeji del Río, el 23 de septiembre, cuando un hombre, después de haber sido detenido, fue ingresado al lugar. Lo anterior, luego de supuestamente haber alterado el orden público y, horas después, fue localizado sin vida.
Por su parte, en abril, pero de 2023, la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo (SSPH) confirmó el hallazgo sin vida de un recluso en el Cereso de Tula, quien purgaba una condena por el delito de homicidio.
Días después, el 1 de mayo de ese mismo año, un hombre fue ingresado a las barandillas de Tlahuelilpan tras haber sido asegurado por conducir en presunto estado de ebriedad. Y horas más tarde fue encontrado colgado con una cobija que amarró a los barrotes de la celda para quitarse la vida.
En condiciones similares, nueve días después, una persona, quien, fue asegurada por alterar el orden público, falleció en las barandillas de Tulancingo de Bravo.

El 2 de agosto, en Progreso, Abdiel fue detenido por supuesto allanamiento de morada. Sin embargo, comenzó a sentirse mal, por lo que fue llevado a un hospital, en donde perdió la vida.
En diciembre de ese mismo año, Brandon Mejía falleció tras haber sido ingresado a las barandillas de Tula; el hombre presentaba golpes y permaneció ocho horas en el lugar, antes de ser trasladado a un hospital, en donde falleció.
El 23 de agosto de 2022, Daniel fue detenido por policías de Mineral de la Reforma e ingresado a las barandillas por una supuesta falta administrativa; horas después, fue localizado sin vida.
Mientras que, el 9 de junio del 2021, al interior de las barandillas de Progreso de Obregón, fue encontrada sin vida la doctora Beatriz, quien, previamente, había sido detenida tras un accidente vial.

La muerte de la médico generó polémica, pues primero se presumió que la mujer había sido asesinada; sin embargo, después se confirmó que se trató de un suicidio.
Dicha situación derivó en una recomendación de la CDHEH al ayuntamiento de Progreso de Obregón y después de algún tiempo las autoridades la aceptaron.
Previamente, entre 2013 y 2021, en 13 municipios de Hidalgo se registraron 19 fallecimientos de personas mientras estaban bajo resguardo de las policías de esas demarcaciones, de acuerdo con el reportaje Morir en Barandillas publicado por Criterio en noviembre de 2022.
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