Rosa Pedroza Alonso, habitante de la comunidad 16 de Enero, aseguró que el mal olor del río se percibe al menos a cuatro kilómetros a la redonda
Habitantes de la ribera del río Tula, en los tramos que han sido revestidos con concreto (del antiguo puente naranja del tren entre San Lorenzo y la zona de La Mora, en La Malinche), dijeron no aguantar los olores que despide el agua estancada.
Consideraron que el afluente ya no es un río, sino un canal “de porquería”, al menos en esa franja, donde los líquidos residuales provenientes del Valle de México se estancan y se pudren debido a las altas temperaturas, emanando malos olores e incluso, acusan los vecinos, gases de efecto invernadero.
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En esta temporada de calor, explicaron, es cuando más se percibirán los fétidos aromas y cuando más riesgo representará para la salud pública, por las emisiones que despide el agua negra.
Externaron su preocupación por el escenario que se vive, a pesar de que todavía no llega la temporada de calor “más fuerte”.
Rosa Pedroza Alonso, habitante de la comunidad 16 de Enero, aseguró que el mal olor del río se percibe al menos a cuatro kilómetros a la redonda, porque está en todo el centro e, incluso, llega a algunas localidades próximas a la cabecera municipal, como Jalpa y El Carmen.
Otro habitante del municipio, Refugio Valdés, dijo que lo que más le preocupa es que los gases emanados del canal Tula puedan causar daños irreversibles a la población del municipio, sobre todo por la sobreexposición a estas condiciones. Además, advirtió que niños y adultos mayores pueden verse mayormente perjudicados.