Pobladores de Chapula sobrevivieron con agua de goteo, lo que encontraron en la “Conasupo” y comiendo animales que murieron tras el desbordamiento del río

Chapula está en riesgo de no volver a ser habitable debido al peligro que representa después de las intensas lluvias
“Pensamos que nadie nos iba a sacar”, narró Elvia Jiménez Hernández, habitante de Chapula, localidad que está en riesgo de no volver a ser habitable debido al peligro que representa después de las intensas lluvias registradas en la Sierra hidalguense.
Chapula es una comunidad que pertenece a Tianguistengo, municipio que alcanzó la calificación de “riesgo muy alto” después del paso de las lluvias. En esa localidad habitan cerca de 500 personas, de las cuales alrededor de 160 son cabezas de familia.
Te puede interesar: Conoce a los verdaderos héroes del rescate aéreo de habitantes de Chapula, Tianguistengo
Como en la mayor parte de la Sierra, hasta antes del desastre, los habitantes de Chapula se dedicaban a la siembra y algunos contaban con ganado bovino.
Elvia recuerda que el jueves 9 de octubre por la noche, los habitantes comenzaron a escuchar cómo “se tronaba el cerro” y ver fluir los enormes caudales de agua. Desesperados, pasaron la voz entre vecinos para resguardarse en la Galera del pueblo, algunos se habían refugiado en la vieja iglesia y otros permanecían en sus viviendas.

Una vez juntos, comenzaron a preguntarse por las familias que faltaban y al notar la ausencia de doña Bertha, de don Santos y su nieta Samantha, un señor fue a buscarlos. Gracias a los gritos de la pequeña, pudieron rescatarla con apoyo del pueblo.
“A la mañana siguiente, salimos a ver cómo estaba todo, jamás pensamos que estaría todo destruido, que nuestro pueblo había quedado así”, recordó Elvia.
Los siguientes tres días la gente de Chapula siguió en la Galera, auxiliando a los rescatados, dándoles de beber té y cubriéndolos con sábanas; sin embargo, una familia perdió la vida durante la catástrofe.
La localidad estaba incomunicada, sin electricidad, ni víveres. Durante tres días tomaron agua que captaban por goteo y comieron lo que encontraron en la “Conasupo”, así como un cerdo que murió durante la inundación y aves.

Fue hasta el tercer día que vieron una cara nueva, pues Jeremías, de la comunidad Polinotla, preocupado por la incomunicación en la región, se arriesgó a llegar a Chapula. Ya en la localidad pidió a los lugareños cartas y fotografías, en las que contaran a sus familiares que estaban bien, pues buscaría el modo de difundir la información por medio de redes sociales.
A partir de ese día comenzó a llegar la ayuda de pueblos vecinos, como Xochimilco, Polinotla y otros más, no así de las autoridades. Personas que hasta ese momento eran extrañas les llevaron comida y víveres para que pudieran pasar los días: “Acudieron atravesando cerros, arriesgando su propia vida”.
Gracias a los pueblos vecinos, la situación de Chapula llegó más allá de las fronteras del país y migrantes hidalguenses radicados en Estados Unidos contrataron un helicóptero para el rescate de los damnificados.

Actualmente, la mayoría de los habitantes de Chapula están con familiares en Zacualtipán, en espera de poder regresar, pues —aseguran— “la vida es más cara, es otro ritmo”, y los niños están sin estudiar.
Tras el anuncio de que su pueblo no puede volver a habitarse, los pobladores piden a las autoridades estatales y federales alguna alternativa de solución, pues no quieren abandonar la tierra que los vio nacer.
¡Recibe las noticias al momento en tu Whatsapp! Únete a nuestro Canal: https://bit.ly/3S0OztH