Ante el cambio climático, es necesario respetar las zonas naturales para mitigar los efectos de fenómenos atmosféricos, considera la bióloga Alejandra López Mancilla, del Tecnológico Nacional de México

La bióloga Alejandra López Mancilla, líder del Cuerpo Académico de Servicios Ambientales y Biodiversidad del Instituto Tecnológico de Huejutla, habla del desastre natural ocurrido en octubre en la Sierra y Huasteca hidalguenses
La bióloga Alejandra López Mancilla, líder del Cuerpo Académico de Servicios Ambientales y Biodiversidad del Instituto Tecnológico de Huejutla (Tecnológico Nacional de México), advirtió que los recientes desastres naturales registrados en la Huasteca hidalguense son consecuencia directa de la interacción de fenómenos atmosféricos y del deterioro ambiental en la región, lo que obliga a repensar la planeación hidráulica y urbana con base en la realidad climática actual.
De acuerdo con la especialista, el desastre natural que vivió la región debe servir como punto de partida para mejorar. “La naturaleza ya habló; ahora nos toca escucharla y actuar”.
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Explicó que la Huasteca pertenece a la región hidrológica del río Pánuco (RH 26), que abarca dos subcuencas principales: la del río Los Hules y la del río Calabozo. Fue precisamente en esta última donde se presentaron los mayores daños durante octubre, con puentes colapsados, caminos destruidos y afectaciones a cientos de familias.

Según López Mancilla, los eventos meteorológicos que provocaron estas lluvias extremas fueron resultado de la interacción simultánea entre el huracán Priscila en el Pacífico y una baja presión generada por un frente frío en el Atlántico. “La ubicación geográfica del estado coincidió con el cruce de ambos sistemas, lo que detonó un impacto muy agresivo para la sociedad, la obra hidráulica y la vegetación”, explicó.
La especialista subrayó que el cambio climático ha intensificado los fenómenos hidrometeorológicos, generando lluvias más intensas en lapsos más cortos. “Cada vez llueve más en menos tiempo, y eso provoca desbordamientos, erosión y pérdidas económicas enormes para el estado. No fue solo la presencia de huracanes, sino la combinación de varios eventos atmosféricos”, indicó.
Desde 2022, el Tecnológico de Huejutla cuenta con una estación meteorológica automática del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), que registra siete variables del clima, entre ellas temperatura, precipitación, viento y evapotranspiración. Los datos muestran que el promedio mensual de lluvia en octubre supera los 150 milímetros, pero en 2023 se registraron 151 milímetros en un solo día, equivalente a lo que suele llover en un mes promedio de los últimos 10 años.

En contraste, el 2024 fue un año de sequía severa, situación que, según López Mancilla, evidencia los extremos climáticos que la región enfrenta. “Son dos caras del mismo problema global. Las causas son múltiples, pero los efectos se están viviendo localmente”, señaló.
Durante ese periodo de sequía, académicos del Tecnológico realizaron trabajos en el río de Platón Sánchez, donde detectaron una proliferación de lirio acuático, una planta que se desarrolla cuando hay condiciones extremas de desbalance hídrico.

Ante esta realidad, la bióloga hizo un llamado urgente a las autoridades y a la sociedad para atender la conservación de las cuencas, especialmente la del río Los Hules, cuya degradación impacta no solo a Hidalgo sino a otros estados.
“La región necesita obras hidráulicas que respondan a la nueva realidad climática, no a los parámetros del pasado. El río ya marcó sus límites y dimensiones; es momento de considerar lo que ocurrió para rediseñar los puentes y caminos con base en estos eventos”, enfatizó.
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