Mientras otros equipos cuentan con laboratorios de última generación y financiamiento, estos jóvenes han tenido que sortear limitaciones materiales y económicas

Los jóvenes acudirán al campeonato Mundial de Robótica VEX 2025, que se celebrará el próximo mes en Dallas, Texas
En medio de uno de los escenarios más adversos, donde las carencias son parte de la vida cotidiana y las oportunidades parecen limitadas, un grupo de estudiantes de la Universidad Tecnológica de la Huasteca Hidalguense (UTHH) ha demostrado que el talento y la pasión por la ciencia no conocen fronteras. Con esfuerzo y dedicación, lograron lo que parecía un sueño lejano: clasificar al campeonato mundial de robótica VEX 2025, en Dallas, Texas, donde competirán contra equipos de países de primer mundo.
Ellos son Fermín Israel Tapia Hernández, Julio José Apolonio Aníbal, Cristian de Jesús Reyes Oropeza, Joahan Javier Vite Martínez, Pablo Naim Sánchez Pérez, Haniel Tuxpeño González, Raúl Crescencio Hernández, Jesús Caín Tenorio Hernández, Vicente Ambrocio Espinosa y Josmar Grande García, quienes integran el equipo de robótica que ha puesto en alto el nombre de la UTHH y de toda la Huasteca.
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El camino no ha sido sencillo. Mientras otros equipos cuentan con laboratorios de última generación, financiamiento de grandes corporaciones y una infraestructura robusta, estos estudiantes han tenido que sortear limitaciones materiales y económicas. Sin embargo, eso no ha mermado su espíritu competitivo.

“Nos sentimos orgullosos de representar no solo a la universidad, sino a toda la Huasteca y a México. Sabemos que competimos contra universidades de países como Estados Unidos, Alemania o Japón, que tienen muchos más recursos, pero nosotros llevamos algo que no se mide en dinero: la pasión y las ganas de demostrar de lo que somos capaces”, compartió Cristian de Jesús.
Por su parte, Haniel Tuxpeño González, quien combina sus estudios con el trabajo para apoyar a su familia, dedica horas extra para programar y probar el robot con el que competirán: “No ha sido fácil, pero cuando vemos que nuestro esfuerzo nos lleva al mundial, sentimos que todo vale la pena”.

El apoyo de la UTHH ha sido crucial. Directivos, profesores y compañeros se han unido para respaldar este proyecto que no solo posiciona a la institución en el mapa mundial, sino que también rompe con los estigmas sobre la educación en zonas marginadas.
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Detrás de cada engranaje y línea de código, hay historias de superación que explican por qué este equipo se ha convertido en un símbolo de perseverancia.
Algunos de estos jóvenes son los primeros en sus familias en acceder a la educación superior y ven en la robótica no solo una competencia, sino una plataforma para transformar sus vidas.
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