Muchas mujeres crecieron en entornos donde sus madres y abuelas eran violentadas, mientras la sociedad culpaba a las víctimas o consideraba estos hechos como asuntos privados

El combate a la violencia contra las mujeres implica no solo la aplicación de la ley, sino también un cambio cultural profundo
La violencia intrafamiliar contra las mujeres se mantiene como el delito más frecuente y más denunciado en los municipios de la Huasteca hidalguense, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
Detrás de las estadísticas se encuentra un fenómeno social arraigado durante generaciones, marcado por patrones culturales que durante años normalizaron la agresión hacia las mujeres dentro del hogar.
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En la Huasteca, la violencia se manifiesta en distintas formas: agresiones físicas, psicológicas, económicas e incluso sexuales. Para especialistas y activistas, estas conductas no son hechos aislados, sino parte de una dinámica histórica en la que predominó la idea de que el hombre tenía autoridad sobre la familia.
Con datos de hemerotecas locales, durante décadas, muchas mujeres crecieron en entornos donde observaron cómo madres y abuelas eran violentadas, mientras la sociedad culpaba a las víctimas o consideraba estos hechos como asuntos privados.
Huejutla, considerado el municipio con mayor población en la Huasteca hidalguense, refleja con claridad la magnitud del problema. De acuerdo con registros oficiales, en 2025 en este municipio se iniciaron mil 153 carpetas de investigación por diversos delitos, de las cuales 217 corresponden a violencia intrafamiliar, lo que representa el 19 por ciento del total.

Otros municipios de la región también registran denuncias relacionadas con este delito. En Atlapexco se contabilizaron 39 casos; en Huautla 10; en Jaltocán 13; en San Felipe Orizatlán 46; en Xochiatipan 16, y en Yahualica 17.
En el caso de Jaltocán, pese a tener menor población, las cifras reflejan que 13 de 47 denuncias corresponden a violencia intrafamiliar, lo que representa cerca del 27 por ciento de los casos registrados.
Sin embargo, especialistas y organizaciones feministas advierten que estas cifras podrían ser solo una parte de la realidad. Existe lo que se conoce como “cifra negra”, es decir, los casos que no se denuncian ante las autoridades por miedo, dependencia económica, presión familiar o desconfianza en las instituciones.
Ante este panorama, instituciones locales han impulsado acciones de prevención y atención. El Sistema DIF municipal de Huejutla realiza campañas de sensibilización como el Día Naranja, una estrategia internacional que busca visibilizar y erradicar la violencia contra mujeres y niñas.

La presidenta del DIF Huejutla, Kristel Rodríguez Flores, explicó que uno de los objetivos es brindar acompañamiento a las víctimas mediante asesoría jurídica, apoyo psicológico y atención médica cuando así se requiere. Estas acciones buscan que las mujeres puedan denunciar y salir de entornos de violencia.
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Por su parte, la coordinadora de la Casa de la Mujer Indígena (Cami) en Huejutla, Elvia Hernández, informó que los casos que con mayor frecuencia atiende esta institución están relacionados con violencia intrafamiliar y psicológica. Muchas de las mujeres que acuden, dijo, llegan después de vivir durante años situaciones de maltrato dentro de su propio hogar.
Autoridades y colectivos coinciden en que la prevención, la educación y el acceso a la justicia son elementos fundamentales para romper el ciclo de violencia que, por generaciones, se ha mantenido oculto dentro de los hogares.
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