
Delegados municipales y líderes comunitarios desmienten actos de violencia y expulsión forzada de familias bautistas
Delegados municipales y líderes comunitarios de Coamila y Rancho Nuevo desmintieron las declaraciones de Rogelio Hernández Baltazar y Juan Nicolás Hernández Solórzano, quienes acusaron actos de violencia y expulsión forzada de familias bautistas.
Gervacio Robles Hernández, delegado de Rancho Nuevo, junto con Diego Hernández Hernández, Genaro Oropeza Hernández y los líderes Fermín Hernández Hernández y Diego Hernández Solórzano, afirmaron que las familias bautistas que ahora están en el Auditorio de Colalambre salieron por voluntad propia y no fueron expulsadas.
Señalaron que el conflicto no tiene origen religioso, ya que las creencias de los bautistas siempre se han respetado, incluso permitiéndoles construir una casa de oración. Miembros de la comunidad, como Óscar Hernández y Aquileo Franco, siguen participando en las actividades vecinales sin inconvenientes.

Aclararon que la instalación de cercas alrededor de cinco viviendas fue parte de un acuerdo firmado por los mismos bautistas, que luego incumplieron. Sin embargo, tras una reunión con autoridades estatales y municipales, las cercas fueron retiradas, y las comunidades expresaron su disposición para que las familias regresen bajo acuerdos de respeto mutuo.
Desmintieron también las denuncias de violencia. En el caso de María Concepción Hernández Bautista, explicaron que su caída fue por complicaciones de su diabetes y no hubo delito alguno, según la investigación del Ministerio Público.
Finalmente, los líderes hicieron un llamado a los medios de comunicación para verificar los hechos directamente y evitar la difusión de información falsa que afecte la convivencia en estas comunidades.
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