Las ventas son considerablemente bajas, pero mantienen la esperanza de que la situación mejore con la llegada de los huastecos que regresan para celebrar el Xantolo

Los alfareros ofrecen productos como incensarios, portavelas, ollas, floreros, accesorios para mujeres, llaveros y elementos que evocan la festividad del Xantolo | Foto: Salomón Hernández
En Huautla, los artesanos alfareros atraviesan por tiempos difíciles. Las ventas son considerablemente bajas, pero mantienen la esperanza de que la situación mejore con la llegada de los huastecos que trabajan en otras partes del país y que, como cada año, regresan para celebrar el “domingo grande” y el Xantolo.
María Angélica Hernández Baltasar, alfarera local, comentó que gran parte de sus creaciones tienen un propósito durante esta festividad, pues se colocan en los arcos “a donde llegan los seres queridos que ya no están en este plano material”.
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En su puesto, oferta una gran variedad de piezas, como incensarios –conocidos como copaleros– , portavelas con forma de caballo, ollas, floreros y accesorios para mujeres. También tiene llaveros con forma de calavera y otros motivos que evocan la festividad.

Una de las piezas más buscadas de los alfareros de Huaulta es el cocohuilo, un silbato de barro que produce un sonido peculiar y que tiene protagonismo durante el Xantolo.
“El cocohuilo representa los juguetes que tuvieron en vida. Por eso lo compran tanto, es algo simbólico y, al mismo tiempo, divertido para los más pequeños”, explicó.
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La elaboración de estos silbatos es todo un arte. Cada uno, con la forma de animales como tortugas, pájaros, caballos o cerdos, e incluso de calabazas y carros, se pinta con colores vibrantes que capturan la esencia del Xantolo, pues su sonido resuena por las calles de Huautla y las llena con un aire festivo y nostálgico.
A pesar de las dificultades, los alfareros mantienen la esperanza de que las tradiciones y el regreso de las familias ayuden a mejorar sus ventas. “Ojalá este año sea diferente y la gente se lleve un pedacito de nuestra cultura en forma de barro”, concluyó María Angélica, quien está lista para recibir a los visitantes que llenarán las calles en los próximos días.
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