La diputada Rebeca Peralta presentó una propuesta para prohibir la venta y fabricación de armas de juguete

Réplicas de armas reales pueden adquirirse en comercios y plataformas digitales a distintos precios.
El Congreso de la Ciudad de México abrió la discusión sobre una propuesta que busca prohibir la fabricación, distribución, venta y exhibición de armas de juguete, un planteamiento que divide opiniones entre legisladores y especialistas. La iniciativa fue presentada por la diputada local Rebeca Peralta, del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), quien sostiene que estos objetos contribuyen a la normalización de la violencia desde la infancia.
La legisladora busca reformar la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y la Ley de Establecimientos Mercantiles de la capital, con el objetivo de desalentar prácticas lúdicas que, a su juicio, refuerzan estereotipos bélicos. Peralta afirmó que la medida pretende promover una cultura de paz y entornos más seguros para las infancias.
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Según la diputada, organismos internacionales como Unicef y la Organización Mundial de la Salud han advertido sobre la posible relación entre juegos violentos y conductas agresivas. Además, mencionó que naciones como Alemania, Austria y Suecia aplican regulaciones similares, lo que —dijo— demuestra que la prohibición de réplicas bélicas es una tendencia creciente.
Peralta señaló que las campañas voluntarias, como “Sí al Desarme, Sí a la Paz”, no han logrado frenar la comercialización de estos productos. En el Centro Histórico se venden pistolas y rifles que imitan armas reales con precios que van de 300 a 2 mil pesos, mientras que en plataformas digitales se encuentran réplicas desde 140 hasta 3 mil 600 pesos.
Sin embargo, especialistas en psicología infantil consideran que la discusión es más compleja. La psicóloga Joselyn Lugo indicó que la violencia en la infancia responde a factores de origen social, emocional y familiar. Explicó que las conductas agresivas suelen relacionarse con violencia intrafamiliar, trauma, estilos de crianza correctivos o exposición a contextos

violentos.
Desde su evaluación, los juguetes bélicos no constituyen el detonante principal, sino un posible canal dentro de un entorno adverso. “La violencia es multifactorial. Si un menor vive situaciones difíciles, el juguete puede potenciar ciertas conductas, pero no es el origen de ellas”, sostuvo.
La iniciativa continuará su análisis en comisiones del Congreso capitalino, donde se espera un debate amplio entre quienes consideran la medida necesaria para promover entornos pacíficos y quienes cuestionan si la prohibición aborda realmente la raíz del problema.
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