La inflación y el cierre del Monte de Piedad agravan la situación económica de los tapatíos, que enfrentan una crisis prolongada

Las familias tapatías se enfrentan a un panorama de alta inflación y falta de recursos, mientras el Monte de Piedad permanece cerrado por huelga
La tradicional “cuesta de enero”, que para muchos es un desafío temporal, se ha convertido en una larga y dolorosa pendiente económica para miles de familias tapatías. La combinación de una inflación elevada, un aumento en los impuestos locales, el encarecimiento del transporte y un sistema de empeño paralizado ha puesto a la población en una situación de fragilidad financiera difícil de soportar. Expertos advierten que este panorama podría extenderse hasta bien entrada la primavera.
Según el doctor Héctor Iván del Toro, investigador de la Universidad de Guadalajara (UdeG), la presión económica no terminará en los primeros meses del año. La suma de gastos inesperados y compromisos fiscales obliga a las familias a endeudarse aún más, lo que prolongará la carga financiera por lo menos hasta mayo.
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En la primera parte del año, los hogares enfrentan una cascada de pagos: impuestos prediales, refrendo vehicular, colegiaturas, útiles escolares, transporte y servicios. A pesar de que muchas personas recibieron aguinaldos y bonos en 2025, esos recursos fueron destinados principalmente a compras a crédito y regalos de fin de año, no para cubrir los gastos imprevistos que surgen en enero.
Por ejemplo, la señora Lilia Cortés, quien pensaba recurrir al Monte de Piedad para empeñar algunos objetos y poder pagar su predial, se encontró con que la institución permanece cerrada desde octubre de 2025 debido a una huelga laboral. Este cierre ha dejado a muchas personas sin acceso a un financiamiento accesible, obligándolas a recurrir a casas de empeño privadas o plataformas de crédito con tasas de interés mucho más altas.
El Monte de Piedad, que históricamente ha sido un refugio para quienes buscan crédito con tasas más bajas, no está operando desde el 1 de octubre. Esto ha afectado tanto a los usuarios, que no pueden empeñar sus bienes, como a los empleados de la institución, que llevan más de un año sin recibir salarios ni prestaciones. El conflicto laboral se origina por el incumplimiento de las condiciones del contrato colectivo de trabajo, lo que ha generado un estancamiento en las negociaciones entre la administración y los representantes sindicales.
El impacto de esta situación no se limita al cierre de la institución. Las familias que ya tenían sus pertenencias empeñadas se ven obligadas a seguir pagando en bancos y tiendas de conveniencia, sin poder recuperar sus objetos. “La presión económica está llevando a muchas personas a perder sus pertenencias, pues la alternativa del Monte de Piedad ya no existe”, explica el doctor Del Toro.
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La inflación ha sido un factor clave en la crisis. Aunque el salario mínimo aumentó un 13% en enero de 2026, los precios de los productos de la canasta básica y los servicios han subido aún más rápido. En la Zona Metropolitana de Guadalajara, la inflación alcanzó el 5.86% en 2025, lo que significa que los hogares están perdiendo poder adquisitivo a un ritmo alarmante.
Por ejemplo, el precio de la carne de res, que hace un año costaba 212 pesos por kilogramo, ahora se encuentra entre 252 y 260 pesos. Esta subida ha obligado a muchas familias a reducir la cantidad de alimentos que compran y, al mismo tiempo, a enfrentarse a aumentos en los impuestos y el transporte público.

El aumento de los costos de vida y el cierre del Monte de Piedad han creado un círculo vicioso para muchas familias. Las personas se ven forzadas a adquirir nuevos créditos o empeñar objetos valiosos para cubrir gastos inmediatos, pero esta solución solo agrava la situación, ya que el dinero de los créditos no cubre las deudas acumuladas.
El doctor Del Toro advierte que este fenómeno puede llevar a muchas personas a comprometer su ingreso futuro: “Las deudas se acumulan, los intereses suben y la gente termina atrapada en un ciclo difícil de romper”.
Las decisiones son cada vez más difíciles: pagar los impuestos o comprar comida, cubrir el transporte o liquidar una deuda, empeñar joyas o contratar otro crédito. Mientras tanto, las instituciones que tradicionalmente han brindado apoyo a los más vulnerables, como el Monte de Piedad, permanecen cerradas, agrandando la crisis social que afecta a miles de tapatíos.
El panorama no es alentador, y la cuesta de enero, en lugar de ser un desafío temporal, se ha convertido en una lucha prolongada que se extenderá por meses, afectando la estabilidad financiera de muchas familias en Guadalajara.
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