En el mercado Benito Juárez, comerciantes mantienen vivas las tradiciones de Año Nuevo mediante veladoras, inciensos y rituales

Las veladoras preparadas con intención son de los artículos más buscados para cerrar ciclos y atraer bienestar
Para recibir el Año Nuevo, no todo se reduce a comer doce uvas, barrer la casa o salir a la calle con una maleta para atraer viajes, pues para muchas personas el cierre de un ciclo y el inicio de otro también pasan por la fe, los rituales y la intención puesta en pequeños actos simbólicos que buscan atraer bienestar, calma y buena fortuna.
En el mercado Benito Juárez de Pachuca, enclavado en el corazón de la capital hidalguense, entre pasillos estrechos y aromas a incienso, veladoras y esencias, estas creencias toman forma.
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Ahí, en el local marcado con el número 14, “Ale Veladoras”, como es conocida entre clientela y locatarios, atiende a quienes llegan con una misma idea: dejar atrás lo negativo y recibir un año mejor.
En entrevista con Criterio Hidalgo, la vendedora de artículos religiosos y esotéricos explica, entre trato amable y risas, que conforme se acerca el 31 de diciembre lo que más se busca no es solo un objeto, sino una intención.
“Prender una veladora es querer que nos vaya bien, es una luz que ilumine nuestros caminos y nuestras vidas”, dice.
Las más solicitadas son las veladoras, los inciensos y los perfumes, así como baños y esencias para “desalojarse” de lo negativo, del mal humor, las presiones y las cargas que se acumulan durante el año.
Ale cuenta que muchas personas prefieren que ella misma prepare las veladoras, a las cuales, con calma y concentración, les escribe el nombre, les agrega esencias y, sobre todo, les pone intención.
“Tú te puedes llevar una veladora sola y sí le ves el efecto, pero a la gente le gusta que yo se la prepare, que le diga que le vaya bien y que le ponga mi buena vibra y fe”, explicó mientras preparaba una para atraer buena salud.
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Quienes compran suelen volver, pues aseguró que su reputación la precede y ejemplifica el dicho “el que prueba, vuelve”, dice entre risas.
En cuanto a precios, las veladoras que más se venden para cerrar el año van de los 50 a los 60 pesos, dependiendo de la esencia, el tamaño y la preparación.
Mientras unos cuentan uvas, otros preparan maletas o repasan rituales conocidos, hay quienes prefieren detenerse frente a una veladora encendida. Para ello acuden a un local pequeño, místico y cargado de aromas, dentro del tradicional y ya vetusto mercado Benito Juárez, donde Ale Veladoras atiende a quienes apuestan por la fe para que el próximo año llegue de la mejor manera.
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