El 18 de enero de 2019, Vicente Roldán, un comerciante de 60 años originario de Tlaxcoapan, se dirigió a Tlahuelilpan para abastecer su negocio, sin imaginar que ese día marcaría el fin de su vida

Rafael consideró que la explosión demuestra el peligro del robo de combustible
Foto: Juan Martínez
Hace seis años, la vida de Rafael Roldán cambió por completo al perder a su padre en la explosión del ducto de hidrocarburo en el ejido de San Primitivo, entre Tlahuelilpan y Tlaxcoapan.
Ese 18 de enero de 2019, Vicente Roldán, un comerciante de 60 años originario de Tlaxcoapan, se dirigió a Tlahuelilpan para abastecer su negocio, sin imaginar que ese día marcaría el fin de su vida.
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Al recordar esa tragedia, Rafael, presente en el aniversario luctuoso de las víctimas de la explosión, recuerda cómo su padre no dimensionó el peligro solo por conseguir un poco de gasolina.

“Se le hizo fácil detenerse a conseguir un poco de gasolina, en el camino para surtir su negocio, pero no dimensionó el peligro”, relata Rafael.
La zona, en 2019, atravesaba una grave crisis de abasto de combustible, refiere Rafael, lo que hacía aún más tentadora la toma clandestina.
No obstante, admitió que esa no fue justificación para fomentar actividades ilícitas, como el robo de hidrocarburo.
“Mi papá era un hombre muy trabajador, siempre dio todo por nosotros”, recuerda, con voz entrecortada, el hijo de Vicente.
A seis años de la tragedia, lo único que queda de Vicente Roldán es una pequeña cripta en la llamada zona cero, el lugar donde ocurrió la explosión, en los límites de Tlaxcoapan y Tlahuelilpan.
La construcción blanca alberga una foto suya, dos cruces de madera y una pintura que muestra a Vicente junto con su padre, el abuelo de Rafael.
Una frase acompaña la imagen: “Si hubiera sabido que ese día era el último, que todo cambiaría, te habría abrazado más fuerte”.
Para Rafael y su familia, el recuerdo de su padre es un testimonio de amor y sacrificio; no obstante, les deja una profunda enseñanza, pues de los momentos más oscuros siempre surgen lecciones.
Rafael puntualizó que solo a través de tragedias como la explosión que cobró la vida de 137 personas se puede comprender el peligro de actividades como el robo de combustible.
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