Durante la tercera Feria de Adopciones en Pachuca, ocho perros encontraron una nueva familia

La asociación explicó que el seguimiento posterior a la adopción busca evitar nuevos casos de abandono y maltrato
Para la asociación HopeFul, la adopción de un perro rescatado no termina cuando el animal llega a una nueva familia. La organización realiza un proceso de selección y seguimiento para verificar que cada ejemplar reciba los cuidados adecuados y permanezca en un entorno seguro.
Durante la tercera Feria de Adopciones, realizada en el Centro Cultural Hidalguense, la fundadora del santuario, Vania Castillo, explicó que el objetivo es promover la adopción responsable y evitar que los perros vuelvan a ser abandonados.
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La activista destacó que la respuesta de la ciudadanía ha sido positiva en las jornadas de adopción organizadas por HopeFul.
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En esta edición, la asociación llevó 11 perros disponibles para adopción y, de ellos, alrededor de ocho encontraron un nuevo hogar.
Asimismo, señaló que todavía permanecen bajo resguardo 22 perros en espera de una familia, incluidos algunos ejemplares rescatados en el conocido caso de Juanito.
“Del caso Juanito todavía tenemos algunos; además de otros rescates, todavía tenemos alrededor de 22 perros buscando hogar”, comentó.
Vania Castillo explicó que las personas interesadas en adoptar deben presentar una identificación oficial, comprobante de domicilio, responder un cuestionario, firmar un contrato de adopción y colocar al perro una placa de identificación con dos números telefónicos de contacto, uno de ellos correspondiente a HopeFul.
Además, el contrato establece que la asociación podrá realizar visitas de seguimiento para verificar las condiciones en las que vive el animal.
Si durante estas revisiones se detecta maltrato, abandono o incumplimiento de los acuerdos establecidos, HopeFul tiene la facultad de retirar al perro.
“Lo más importante es que nos permitan dar el seguimiento, porque si vemos que el perro no está como esperamos, tenemos todo el derecho de retirarlo”, explicó la rescatista.
Aunque la mayoría de las adopciones han resultado exitosas, Castillo reconoció que tres perros fueron devueltos debido a problemas de adaptación, como daños dentro del hogar o dificultades para convivir con otros animales.
Sin embargo, señaló que estos casos forman parte de un proceso responsable, ya que el objetivo es encontrar el hogar más adecuado para cada ejemplar y evitar nuevos abandonos.
Durante la jornada, la fundadora de HopeFul también habló de Van Goh, un cachorro rescatado en Tula, que perdió una oreja y sufrió lesiones en el oído interno tras refugiarse dentro del motor de un vehículo durante una noche de lluvia.
Actualmente, el perro se encuentra en un periodo de adaptación con una familia interesada en adoptarlo, por lo que en las próximas semanas se definirá si permanecerá de manera definitiva en ese hogar.
Finalmente, Vania Castillo invitó a la población a optar por la adopción responsable, al señalar que cada perro que encuentra una familia permite liberar espacio en el santuario para rescatar a más animales en situación de abandono o maltrato.
“Adoptar nos da espacio para seguir ayudando y también nos permite aligerar los gastos para continuar con esta labor”, concluyó.
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