Jorge Olguín, el técnico encargado del Reloj Monumental de Pachuca, ha dedicado 32 años de su vida a mantener esta pieza histórica

Jorge Olguín, el Guardián del Reloj Monumental, ha dedicado 32 años a mantener este ícono de Pachuca en perfecto funcionamiento
En el corazón de Pachuca, donde el eco de las campanas marca el ritmo cotidiano, se erige uno de los símbolos más representativos de Hidalgo: el Reloj Monumental. Cada hora y cada cuarto de hora, su maquinaria resuena en las calles del primer cuadro de la ciudad; pero detrás de su impecable funcionamiento hay una historia que merece ser contada: la de Jorge Daniel Olguín, el técnico que ha dedicado gran parte de su vida a mantener en marcha esta pieza histórica.
Inaugurado en 1910 como parte de las celebraciones del Centenario de la Independencia de México, el Reloj Monumental ha sido testigo del paso del tiempo. Pero la historia de Jorge comenzó de una manera fortuita, con una simple curiosidad que lo llevaría a convertirse en su mayor protector.
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“Entré por curiosidad, realmente no soy relojero, soy ingeniero mecánico. Comencé ayudando a un amigo de mi papá,” relató Jorge, un hombre alto, delgado y de tez clara, cuya presencia es tan imponente como el propio reloj.
“Subí con él para ayudarle a darle cuerda. Le empecé a explicar cómo funcionaba, y él me dijo: ‘Eso se maneja con poleas y contrapesos, ¿por qué no te quedas con el trabajo?'” cuenta, rememorando el momento que cambió su vida.
Sin imaginarlo, Jorge comenzó su relación con el Reloj Monumental, una pasión que fue creciendo poco a poco. Con conocimientos básicos de maquinaria, empezó a desentrañar los secretos que se esconden en cada engranaje, cada contrapeso, bajo la tutela del relojero original. “Le pedí a mi amigo que me dejara quedarme todos los días. Y el día que me fui, me dejó las llaves,” recuerda Jorge, con una sonrisa que refleja la pasión que nació hace 32 años dentro de él.
Mencionó que el Reloj Monumental no es solo una máquina que marca el tiempo; es un emblema de la ciudad, de Hidalgo y de México. Fabricado en Londres por la prestigiosa casa relojera Eduard Dent, reconocida por crear la maquinaria del Big Ben, el Reloj Monumental comparte un vínculo con el icónico reloj londinense, pero a una escala más pequeña y precisa.

“No es una réplica del Big Ben, es de la misma fábrica, pero más pequeño, más compacto, más exacto,” explica Jorge.
De hecho, Jorge menciona con orgullo que existen solo cuatro relojes monumentales de esta casa en el mundo: uno en Londres, otro en Lyon, otro en Vancouver, y por supuesto, en Pachuca.
“Solo hay cuatro maquinarias de esta casa funcionando. El Big Ben, en Londres, está en el Parlamento. Otro está en Lyon, Francia, y otro en Vancouver, Canadá. Y, por supuesto, en Pachuca, Hidalgo, México,” destacó con orgullo.
Aunque no era un experto relojero, su curiosidad lo impulsó a adentrarse en el fascinante mundo de la relojería. Viajó a fábricas de relojes, estudió cronometría y se convirtió en autodidacta. “Me enamoré de esa maquinaria. Comencé a ir a la fábrica de relojes, a comprar libros sobre sincronía y cronometría,” relató.
Hoy, a sus 72 años, Jorge sigue siendo el encargado del Reloj Monumental, reconocido no solo en Pachuca, sino también en otros lugares. Gracias a su vasta experiencia, ha sido invitado a reparar otros relojes.
Cuando se le pregunta a quién le dejaría el legado del Reloj Monumental cuando decida retirarse, Jorge responde que había estado preparando a su hijo para que continuara con la tradición, enseñándole todos los secretos del reloj.
Sin embargo, lamentablemente, su hijo falleció el año pasado. “No sé quién tomará mi lugar, pero lo único que le pido es que ame este reloj como yo lo he hecho, porque ha sido mi vida, es mi vida,” concluyó Jorge Olguín.
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