San Felipe Orizatlán celebró por primera vez el Día de la Panadera y el Panadero Tradicional, reconociendo la labor de quienes mantienen viva una de las tradiciones más queridas de la Huasteca hidalguense

El municipio instauró el 28 de noviembre como fecha oficial para honrar a panaderas y panaderos tradicionales, cuyo trabajo ha dado identidad y sabor a la región durante décadas
A partir de este año, en San Felipe Orizatlán se conmemora cada 28 de noviembre el Día de la Panadera y el Panadero Tradicional, una fecha instituida para reconocer el invaluable trabajo y la dedicación de las mujeres y hombres que se dedican a este oficio.
Con esta celebración, se rinde homenaje a las manos que, con esmero y pasión, elaboran el pan tradicional, considerado entre los mejores de toda la región de la Huasteca por generaciones.
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De acuerdo con quienes han probado este producto, San Felipe Orizatlán se ha distinguido por su exquisita producción panadera, una tradición que ha endulzado la vida de sus habitantes y visitantes, consolidando para el municipio el lema “Tierra con Sabor a Pan”.

Se reconoce que la panadería tradicional no es solo una actividad económica, sino un pilar fundamental de la identidad y la cultura local; un legado que se preserva y se transmite con orgullo en cada horno encendido.
Las panaderas y panaderos tradicionales son considerados guardianes de los sabores auténticos que definen las festividades huastecas y representan un motivo de profundo orgullo huasteco.

San Felipe Orizatlán es un destino que lo tiene todo: sitios naturales hermosos y con un verdor alegre y brillante; deliciosos platillos de la cocina local, como los bocoles, cecina, y su sabrosísimo pan; centros turísticos caracterizados por su gran anfitrionía; música y artesanías de gran tradición.
La presidenta de San Felipe Orizatlán, Erika Saab, ha impulsado el turismo en su administración, potenciando el atractivo del municipio a nivel mundial y persiguiendo la prestigiosa denominación de Pueblo Mágico.
El impulso del turismo en el municipio no solo ha contribuido al desarrollo económico local, sino que también ha generado un mayor sentido de pertenencia y orgullo en la comunidad. Los habitantes se han convertido en embajadores entusiastas de su tierra, compartiendo con los visitantes la hospitalidad y riqueza cultural que caracterizan a San Felipe Orizatlán.
Este cálido lugar huasteco nos recibió en su jardín principal, donde está el kiosco típico de los pueblitos, y monumentos representativos, como el de la panadera, que hace alusión a uno de los oficios más antiguos en la zona y por el que muchos visitantes les recuerdan: su delicioso pan, especialmente las carteras, preparadas con queso y mantequilla.
Aunque el pan es un gran representante de la gastronomía de Orizatlán, acá podrás probar muchos sabores deliciosos, pues hay platillos típicos de la huasteca, pero con un toque particular: bocoles pintos y de queso, empanadas, enchiladas con cecina, mole de indio (un caldo antiguo de la cocina tradicional), además de bebidas como atole de naranja y café de olla, según nos compartió Stephany Saldierna Cisneros, directora de Turismo.
En esta ocasión, te recomendamos un par de centros ecoturísticos, muy diferentes, pero cada uno con sus atractivos, según tus intereses y gustos.
En el centro ecoturístico El Encinal la característica es que te adentrarás en un bosque de encinos donde hay cabañas para descansar, además de que se pueden hacer rutas en bicicleta o degustar platillos como la trucha con enchiladas, desde las preparadas con tomate hasta las muy picantes.

El Centro Ecoturístico Rancho Tuzantla cuenta con una alberca con tres niveles, aptas para niños y adultos. Además, este mismo año tendrán una alberca de 20 metros. Tienen un terreno enorme, ideal para disfrutar. Para tener la experiencia completa, te recomendamos comer en las palapas donde podrás degustar enchiladas con mojarra o cecina. Abren todos los días. Ubicación: Comunidad de Ahuatitla, a unos metros del Cobaeh.
Para quienes gustan de los espacios de naturaleza, aquí se encuentran los ríos Tultitlán y San Pedro, ambos de agua clara. En el primer caso, hay un nacimiento del río que baja de la sierra colindante con Tlanchinol, se caracteriza por sus temperaturas muy frías.
Para quienes gustan de practicar ecoturismo, se recomienda hacer senderismo hacia las cascadas de Tultitlán. Durante el recorrido hay que atravesar arroyos y potreros durante unos 20 minutos de sendero.
Si el plan es relajado, te recomendamos visitar La Presa en el ejido Petlacalt, un caudal del río Tultitlán, ideal para familia y amigos. Se caracteriza por sus aguas color esmeralda a muy bajas temperaturas. Aquí es sorprendente el sonido de los grillos, chachalacas, ranas y otros animales silvestres de la zona, pues es envolvente y muy fuerte.
Para cualquiera de los dos casos es importante usar protector solar y repelente para mosquitos, además de gorra o sombrero. En el caso de cruces de ríos, hay que usar zapato acuático, llevar una muda de ropa, y no olvides tener a la mano líquidos para hidratarte.