En seis años, la entidad y dicho municipio han permanecido en el primer lugar nacional de robo de hidrocarburo
Durante los últimos seis años, el mapa del huachicol en Hidalgo ha cambiado de nombres, pero no de protagonistas, pues mientras algunos municipios desaparecieron de los primeros lugares y otros emergieron, uno se mantuvo prácticamente inamovible: Cuautepec de Hinojosa, que se convirtió en el principal foco de tomas clandestinas en la entidad y, en distintos periodos, incluso a nivel nacional con 4 mil 573 tomas clandestinas.
Las cifras del Observatorio Ciudadano del Instituto para la Gestión, Administración y Vinculación Municipal (Igavim), elaboradas con información oficial de Petróleos Mexicanos (Pemex), muestran que Hidalgo mantuvo una incidencia elevada entre 2020 y 2025, años en los que ocupó de manera ininterrumpida el primer lugar nacional, aunque con una tendencia descendente durante los últimos años.
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Entre 2020 y 2025, la entidad acumuló 23 mil 360 tomas clandestinas, una cifra que equivale a un promedio superior a 3 mil 893 perforaciones ilegales por año, es decir, cerca de 10 casos diarios durante el periodo analizado.
Aunque las cifras conforme pasaron los años mostraron una reducción, el volumen mantiene a Hidalgo entre las zonas históricamente más golpeadas por el robo de combustible en el país, pues, para el Igavim, la entidad se mantuvo siempre en primer lugar en incidencia del ilícito perteneciente al fuero federal.
En 2020, el estado acumuló 4 mil 988 tomas clandestinas, equivalente a una detección cada hora con 45 minutos. Ese año Cuautepec encabezó la lista a nivel nacional con mil 13 perforaciones ilegales en ductos de hidrocarburo, seguido de Tetepango, con 527; San Agustín Tlaxiaca, con 467; Ajacuba, con 413, y Singuilucan, con 315.
Para 2021, Hidalgo registró 4 mil 461 tomas, una cada 58 minutos. Cuautepec volvió a ocupar el primer sitio en todo el país con 938 casos, mientras Atotonilco de Tula escaló al segundo lugar, con 530, y Ajacuba apareció tercero, con 396.

La cifra volvió a crecer en 2022, cuando Hidalgo alcanzó 5 mil 534 tomas clandestinas, el punto más alto del periodo y una incidencia equivalente a una toma cada hora con 35 minutos. De nuevo, Cuautepec lideró con mil 190 perforaciones ilegales, seguido de Ajacuba, con 554, y Atotonilco de Tula, con 420.
Sin embargo, el comportamiento comenzó a modificarse a partir de 2023. Ese año los casos bajaron a 3 mil 667, es decir, una toma cada dos horas con 23 minutos. Aunque Cuautepec permaneció en el primer sitio con 481 casos, el corredor comenzó a mostrar cambios y Tula de Allende apareció entre los principales focos con 408 tomas clandestinas.
La reducción continuó durante 2024, cuando Hidalgo cerró con 2 mil 450 tomas clandestinas, una cada tres horas con 30 minutos, mientras que para 2025 la cifra se ubicó en 2 mil 260, equivalente a una detección cada tres horas con 17 minutos.
Tras alcanzar su punto más alto en 2022 con 5 mil 534 perforaciones ilegales, Hidalgo comenzó un descenso progresivo. Para 2025, la cifra disminuyó a 2 mil 260 casos, es decir, 3 mil 274 tomas menos, equivalente a una reducción cercana al 59 por ciento.
Aunque las cifras estatales disminuyeron, los municipios comenzaron a redistribuirse. Este año, Cuautepec apareció en el segundo lugar nacional con 533 tomas, mientras Santiago Tulantepec, Nopala de Villagrán, Singuilucan y Tepeapulco también ingresaron entre los municipios con mayor incidencia, aunque en posiciones distintas dentro del ranking nacional.

La permanencia de algunos nombres deja ver la consolidación de un corredor donde el fenómeno se ha mantenido durante años. Cuautepec apareció entre los municipios con mayor incidencia durante los seis años analizados; Ajacuba se mantuvo de forma recurrente durante cuatro periodos; Atotonilco de Tula repitió presencia y Singuilucan y Tepeapulco también volvieron a figurar en distintos momentos, lo que muestra que el problema no responde únicamente a hechos aislados, sino a patrones territoriales repetidos.
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La Ley Federal para Prevenir y Sancionar los Delitos Cometidos en Materia de Hidrocarburos establece sanciones para quienes perforen ductos, extraigan, sustraigan, almacenen, transporten o comercialicen combustible robado. Dependiendo de la conducta y del volumen involucrado, las penas pueden alcanzar entre 15 y 30 años de prisión, además de multas económicas, además de multas económicas calculadas en miles de Unidades de Medida y Actualización (UMA).
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