El director ejecutivo de Seiinac, Alan Javín Álvarez Ríos, advirtió que la cifra podría ser mayor, pues no todas las muertes violentas de mujeres son clasificadas como feminicidio

La situación se agrava se agrava cuando el responsable del feminicidio es el padre de los menores, dijo el activista
Foto: Archivo
Los feminicidios han dejado como víctimas indirectas a familias enteras: abuelas que vuelven a repetir el papel de madres para cuidar de sus nietos, quienes quedan huérfanos por dicho delito, que en Hidalgo dejó al menos a 192 menores huérfanos de 2013 a 2024, según cifras de la asociación civil Servicios de Inclusión Integral y Derechos Humanos (Seiinac).
Sin embargo, el director ejecutivo de la asociación, Alan Javín Álvarez Ríos, advirtió que dicha cifra podría ser mayor, pues no todas las muertes violentas de mujeres son clasificadas como feminicidio, según ha constatado a través del seguimiento hemerográfico de esos casos.
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El activista mencionó que los hijos de víctimas de feminicidio enfrentan una doble orfandad cuando el culpable del delito es
su padre.
Por lo anterior, los menores no solo se enfrentan a vivir un proceso de investigación por feminicidio, sino también uno por guarda y custodia, por lo que en muchas ocasiones quedan a cargo de los abuelos, aunque también recordó que hay casos en que la custodia queda a cargo de la familia paterna, pese a la investigación del delito.

En ese sentido, Álvarez Ríos recordó un caso en particular en el que acompañaron a la familia de la víctima de feminicidio para que la custodia fuera otorgada a los abuelos maternos, es decir, los padres de la víctima, pues de lo contrario, señaló que los menores podrían continuar como víctimas de la violencia de género hacia sus madres, como han constatado a través de diversos testimonios.
Asimismo, mencionó que en octubre del año pasado, en coordinación con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, por sus siglas en inglés), Seiinac emitió un informe sobre la reparación integral del daño a víctimas de feminicidio, mismo que recopila la historia de cuatro familias que vivieron una pérdida por dicho delito.
Recapituló el caso de Rubí, cuya madre narró las dificultades que enfrentó para acceder a la justicia y la reparación integral del daño, así como los retos de afrontar nuevamente la maternidad al encargarse de la crianza de sus nietos.
En la publicación, la madre de Rubí —quien fue asesinada en Tulancingo, en marzo de 2018— describe a su hija como una mujer “joven y alegre”, así como “una mamá amorosa”: “Ya había construido su propia familia, junto a mis tres nietos, que aquí dejó”.
La madre de Rubí también relató las dificultades en la crianza y cuidado de sus nietos, lo que describió como un papel nuevo y complejo.
“Eran niños que no eran míos, sentía que no lo eran y sabía que debía cuidarlos porque me generaba mucho miedo”, comentó en
la publicación.
En noviembre de 2023 se dictó sentencia de 37 años al feminicida, la cual fue apelada por su defensa. La mamá de Rubí dijo que esa situación le genera dolor e insatisfacción por la falta de una reparación integral del daño que ayude con el nuevo reto que enfrenta: criar a sus nietos y la pérdida de su hija.
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