La activista Filiberta Nevado recriminó que el presidente municipal de Acaxochitlán retiró a las patrullas que hacían vigilancia en la zona para evitar la tala clandestina

La activista indicó que actualmente operan hasta 10 grupos de talamontes en Acaxochitlán
Foto: Lizania Zavala
Filiberta Nevado, activista con más de dos décadas de lucha para frenar la tala de los bosques de Acaxochitlán, acusó que las autoridades son responsables de que siga dicha práctica “por todas partes”, pues indicó que actualmente operan hasta 10 grupos de talamontes durante el día.
Además, mencionó que el presidente municipal de Acaxochitlán, Ricardo Perea Gómez, retiró a las patrullas que realizaban rondines para proteger los montes.
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Asimismo, aseveró que, aunque existen cuatro aserraderos legales autorizados por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), en la práctica no se están llevando a cabo aprovechamientos forestales.
Filiberta Nevado agregó que estos aserraderos reciben madera de forma clandestina y que los alcaldes de Acaxochitlán que han ocupado el cargo desde 2007 no han implementado medidas efectivas para detener la tala ilegal en la región.

La activista compartió que comenzó su labor de manera organizada en 2007 y se mantuvo activa hasta 2021. De 2007 a 2013, destacó, se talaron entre ocho y 10 hectáreas en Acaxochitlán, una cifra inferior al plan inicial, que preveía la tala de las 55 hectáreas en un lapso de 10 años.
Añadió que la deforestación ocurrió con permisos apócrifos y que los talamontes cortaban más árboles que los que Profepa había autorizado.
Para contrarrestar esta situación, los activistas se organizaban para vigilar durante la noche, asegurándose de que no se talaran árboles no marcados. Además, cavaron zanjas para impedir el acceso de las camionetas al bosque de Acaxochitlán.
“No ha sido fácil”, comentó Filiberta. A lo largo de su trayectoria como activista, enfrentó detenciones, demandas e incluso amenazas: “Si tanto amor le tienes a los árboles, te vamos a ahorcar en uno”.
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Además, señaló que intentaron intimidarla con quemarla viva por su compromiso con la defensa de los árboles y los montes de Acaxochitlán.
Los habitantes de Zacacuautla, una comunidad con aproximadamente 600 familias, ubicada en la Sierra Otomí-Tepehua, se oponen a la tala ilegítima de su bosque. Por ese motivo asesinaron a Samuel Cruz Hernández, otro defensor de la naturaleza. A partir de ese hecho se creó la cooperativa Ocotenco, a la que siguió una etapa de organización y lucha por la localidad.
Filiberta compartió que, como parte de su estrategia de comunicación en el pueblo, crearon avisos que se transformaron en rimas para denunciar a los taladores ilegales. Estos mensajes se colocaban en el kiosco, en lo más alto, para que los talamontes no pudieran alcanzarlos.
Hoy en día, esas rimas y la historia de su lucha están plasmadas en el libro Zacacuautla: Rimas en defensa del bosque.
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