Este fenómeno ocurre entre septiembre y mayo y ha casado varios desastres por la fuerza del aire y la capacidad de secar la vegetación, lo que facilita las llamas

Los vientos de Santa Ana han jugado un papel importante en los incendios de Los Angeles | Foto: AFP
Los incendios de Los Angeles se ven favorecidos por los vientos de Santa Ana, un fenómeno meteorológico que seca las colinas al punto de la inflamación.
Estos fuertes vientos aparecen cuando el aire frío se acumula en Nevada y Utah, vecinos de California. A medida que esta masa de aire se dirige hacia el oeste y luego por las montañas californianas, se calienta y se seca.
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Los vientos de Santa Ana pueden crear las condiciones para mortales quemas forestales o para atizarlos cuando ya han ganado fuerza, al secar la vegetación, tal como ocurre en los incendios de Los Angeles.
Así es como estos vientos agravaron los incendios en Pacific Palisades, con 9 mil hectáreas quemadas, y el de Eaton, con 14 mil hectáreas, que hace volar las flamas y sopla las brasas calientes hacia la vegetación seca pero que estaba aún intacta.
Mientras los bomberos seguían combatiendo las llamas, el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos prevé un “comportamiento extremo del fuego”, al estar expuesto a vientos de hasta 110 kilómetros por hora en una “situación particularmente peligrosa (PDS, en inglés)” desde la mañana del martes.

Los vientos de Santa Ana soplan por lo general entre septiembre y mayo, por series de varios días. Cuando se forma un sistema de alta presión sobre los desiertos del este de California, empuja el aire hacia la costa del Pacífico, donde se encuentra Los Angeles.
A medida que desciende el aire por las montañas de Santa Ana y de Sierra Nevada, sopla por los valles, se comprime, se calienta y se vuelve más seco.
Desde hace tiempo, el sur de California y la región de Los Angeles es presa de los vientos calientes y secos que provocan la caída de árboles y crean nubes de polvo. En 2017, el incendio Thomas fue avivado por los vientos de Santa Ana y destruyó más de mil estructuras.
Dichos vientos alcanzaron la semana pasada una intensidad inédita desde 2011 con ráfagas de hasta 160 kilómetros por hora, según los meteorólogos.
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