El jugador cerró su ciclo con Chivas en diciembre de 2025, poniendo fin a una etapa de más de diez años en la institución
La escena llamó la atención de inmediato: gorra, delantal y una charola en mano. Así reapareció Isaac Brizuela en un estadio, aunque esta vez lejos del césped y más cerca de las gradas, desempeñándose como vendedor de marquesitas durante la reinauguración del denominado Estadio Banorte, en el duelo entre México y Portugal.
Te puede interesar: Pachuca va por revancha en Leagues Cup 2026: Alan Calleja adelanta la estrategia
Las imágenes no tardaron en circular y hacerse virales, mostrando al exfutbolista de Chivas caminando entre los aficionados mientras ofrecía el tradicional postre yucateco, en una estampa que muchos interpretaron como un curioso “debut” fuera de las canchas, narrado incluso con tintes futboleros.
No obstante, la realidad detrás del momento dista de cualquier versión alarmista. Brizuela no atraviesa una situación de urgencia económica, sino que forma parte activa —y es propietario— de una marca de marquesitas que ha ganado terreno en distintos eventos deportivos y espectáculos a nivel nacional.
El “Conejito” cerró su ciclo con Chivas en diciembre de 2025, poniendo fin a una etapa de más de diez años en la institución, donde levantó títulos de Liga MX, Copa MX y Concacaf, además de consolidarse como uno de los jugadores más identificados con la afición.
De momento sin equipo en el Clausura 2026, el atacante ha optado por fortalecer su faceta como empresario, aunque mantiene abierta la puerta a un posible regreso al futbol profesional. Su incursión en el negocio comenzó tiempo atrás, aprovechando su entorno en el futbol, especialmente en escenarios como el estadio Akron, donde su marca comenzó a posicionarse.

Hoy en día, sus productos ya se comercializan en ciudades como Guadalajara, Monterrey y Ciudad de México, además de tener presencia en eventos masivos como conciertos e incluso en la Fórmula 1.
Lejos de representar una historia de caída, la aparición de Brizuela en las gradas responde a una estrategia de promoción que ha impulsado la visibilidad de su emprendimiento.
El propio exjugador reconoció que la experiencia fue positiva, aunque también implicó cierta presión al convivir directamente con aficionados que lo reconocían y lo llamaban desde distintos puntos del estadio.
A sus 35 años, Brizuela no ha oficializado su retiro del futbol. Mientras analiza nuevas oportunidades dentro del terreno de juego, su caso ya ofrece una imagen distinta dentro del balompié mexicano: la de un futbolista que comienza a trazar su camino fuera de las canchas sin desligarse por completo de ellas.
Te puede interesar: Italia verá su tercer Mundial consecutivo por televisión
Porque, al final, hay historias que también se juegan lejos del silbatazo inicial.
Redacción