Fue en 2012 cuando comenzó a tomar forma una de las generaciones más talentosas del Club Pachuca. Un 15 de septiembre, con apenas 18 años, Pizarro debutó en Liga MX ante Morelia, dando el primer paso de una carrera que prometía grandeza.
Una camada de ensueño
Aquel Pachuca no solo vio nacer a Pizarro, sino a nombres como Hirving Lozano, Erick Gutiérrez y Jürgen Damm, futbolistas que representaban el futuro del balompié nacional. Era una camada que combinaba talento, disciplina y una identidad clara de juego.
En 2016, Pizarro dejó la Bella Airosa para llegar al Club Deportivo Guadalajara, donde vivió uno de los momentos más exitosos de su carrera: ganó cuatro títulos, incluyendo el Clausura 2017 y la Liga de Campeones de la CONCACAF 2018. Posteriormente, con Rayados de Monterrey, levantó la Liga MX en 2019 y otra CONCACAF.
Su carrera lo llevó al extranjero con el Inter Miami CF, donde marcó el primer gol en la historia del club, y más tarde al AEK Atenas. Tras un breve paso por Europa, regresó a México con Mazatlán Fútbol Club y actualmente milita en FC Juárez, donde busca reencontrarse con su mejor versión.
El origen que no se olvida
Recientemente, en una charla con el creador de contenido Martín Juárez, Pizarro recordó su etapa en Pachuca con un tono distinto: más íntimo, más reflexivo.
El mediocampista destacó la tranquilidad de la ciudad y, sobre todo, el modelo formativo del club: un entorno sin distracciones, enfocado en el crecimiento del jugador. También resaltó el trato hacia los jóvenes, señalando que en Pachuca reciben respaldo total desde sus primeros pasos:
El ahora mediocampista de Juárez ofreció una entrevista en YouTube
“Tenía su encanto, yo creo que me ayudó el que no hay tantas distracciones y te dedicas solo al futbol, porque tampoco hay tantas cosas que hacer”.
“Pero yo, que he estado en muchos equipos, sé que es diferente el trato que tienen con los jóvenes en comparación con otros equipos; ahí te dan todas las facilidades, tratan incluso mejor que a los que vienen de fuera. Yo creo que esa es la clave de que le ha ido bien”.
Palabras que no solo hablan de recuerdos… sino de lo que representa el club en su carrera.
Hoy, lejos de Pachuca, su presente está en reconstrucción, pero su pasado sigue marcando el estándar de lo que alguna vez fue. Porque hay clubes que forman jugadores y otros que forman identidad.
Y para Pizarro, todo indica que Pachuca no solo fue el inicio de su carrera, sino el lugar donde alcanzó su esencia como futbolista. Un origen que, con el paso del tiempo, no se olvide sino que se extraña.