“Apoyar siempre”: Enrique Muñoz y la esencia de la Ultra Tuza

A 30 años de la fundación de la Barra Ultra Tuza, uno de sus líderes históricos analiza el presente y el futuro de la animación en el estadio Hidalgo

Imagen: Alejandro Velázquez
 
Hace (4) meses
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La memoria de Enrique Muñoz conecta el pasado y el presente de la animación tuza. Foto: David Martínez

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La Barra Ultra Tuza cumplió ayer 30 años como el primer grupo de animación organizado del futbol mexicano, con una historia que comenzó el 25 de enero de 1996 y que desde entonces ha mantenido presencia constante en la tribuna norte del estadio Hidalgo, acompañando los procesos deportivos del Club Pachuca en ascensos, permanencias, títulos y reconstrucciones.

El aniversario llega en un momento particular, con el equipo nuevamente competitivo y con señales de respuesta en las gradas, un escenario que Enrique Muñoz, uno de los líderes que ha tenido la Barra Ultra Tuza a lo largo de sus tres décadas, identifica como una oportunidad real para reactivar al grupo, sin discursos grandilocuentes ni nostalgia forzada.

“El resurgimiento se va a dar de la mano con el equipo: si el equipo responde, la gente vuelve y, con eso, vuelve la barra”, expuso.

El origen de la Barra Ultra Tuza surgió como una necesidad puntual en un momento deportivo complicado para el club, cuando Pachuca buscaba estabilidad y respaldo constante desde la tribuna, contexto que Enrique Muñoz sitúa en un punto clave de la historia reciente del equipo.

 

La tribuna norte del estadio Hidalgo ha sido el hogar de la Barra Ultra Tuza desde 1996.
La tribuna norte del estadio Hidalgo ha sido el hogar de la Barra Ultra Tuza desde 1996

 

La final de 1995, el punto de quiebre en la tribuna

La final perdida ante Celaya en 1995 marcó un parteaguas, no solo por el resultado, sino porque la recién llegada administración de Grupo Pachuca consideró que no se hizo pesar la localía, con un estadio frío en un partido en el que la afición pudo haber influido más.

“Esa final fue el parteaguas; se perdió y se entendió que algo faltaba en la tribuna, que no bastaba con ir al estadio, había que apoyar de otra forma”, explicó.

A partir de ese análisis comenzó a gestarse la idea de un grupo organizado que alentara de manera permanente, como local o visitante, independientemente del resultado o del momento deportivo, concepto que Enrique Muñoz identifica como el eje fundacional de la Barra Ultra Tuza.

“Se creó con la finalidad de apoyar siempre, no solo cuando al equipo le iba bien; esa fue la base desde el inicio”, dijo.

El proyecto tomó forma en 1996 con el respaldo directo de la directiva, en un proceso encabezado por Andrés Fassi, junto con figuras como Jorge Díaz, Eduardo González Tapia y otros colaboradores que estructuraron el movimiento desde cero, etapa que Enrique Muñoz vivió desde dentro.

“Fue un trabajo en conjunto, con gente del club y con quienes íbamos a estar en la tribuna; se armó algo nuevo para el futbol mexicano”, señaló.

 

Enrique Muñoz formó parte del nacimiento y consolidación de la Barra Ultra Tuza
Enrique Muñoz formó parte del nacimiento y consolidación de la Barra Ultra Tuza. Foto: David Martínez

 

Una forma distinta de vivir el futbol en México

Desde sus primeras apariciones, la Barra Ultra Tuza introdujo una forma distinta de vivir los partidos, con cánticos continuos, bombos, banderas y lienzos, elementos poco habituales en los estadios del país en ese momento, según recordó Enrique Muñoz.

“Era algo innovador; la gente no estaba acostumbrada a ver un grupo así, por eso se generó respeto desde el principio”, consideró.

La constancia fue uno de los factores que consolidó a la Barra Ultra Tuza, con presencia regular en el estadio Hidalgo y en partidos como visitante, incluso en escenarios adversos, una dinámica que Enrique Muñoz resume como clave del reconocimiento nacional: “Íbamos a todos lados, no importaba el rival ni la cancha, la idea era estar”.

Los viajes se convirtieron en parte fundamental del grupo, con una organización que buscaba facilitar la asistencia de los aficionados y mantener una dinámica colectiva, aspecto que Enrique Muñoz consideró como uno de los legados más sólidos.

“Se organizaban camiones, se ajustaban costos, todo para que más gente pudiera acompañar al equipo”, explicó.

Esa presencia constante posicionó a la Barra Ultra Tuza dentro del entorno futbolístico nacional, generando reconocimiento entre otras aficiones, como lo vivió Enrique Muñoz en distintos estadios.

“Llegabas a otros estadios y preguntaban cómo le hacíamos, cómo nos organizábamos; eso se fue dando solo”, recordó.

Uno de los momentos más representativos fue el traslado masivo al Estadio Azteca en un partido decisivo por la permanencia frente al Atlante, una imagen que Enrique Muñoz señala como parte del imaginario colectivo del club.

“Fueron alrededor de 25 mil personas, se copó la parte baja; eso no se había visto antes con Pachuca”, expuso.

Ese tipo de episodios ayudaron a que la Barra Ultra Tuza dejara de ser solo un grupo de animación para convertirse en parte de la identidad del club, proceso que Enrique Muñoz describe desde los hechos.

 

La animación constante fue la base del reconocimiento nacional de la barra
La animación constante fue la base del reconocimiento nacional de la barra. Foto: David Martínez

 

Cero tolerancia a la violencia

Desde su fundación, el grupo estableció reglas internas claras, especialmente en temas de conducta, un punto que Enrique Muñoz subrayó como determinante para su permanencia: “Desde el inicio se manejó un reglamento y uno de los puntos era cero violencia; eso se respetó”.

Ese lineamiento se mantuvo incluso cuando el barrismo comenzó a asociarse con hechos negativos en otros estados, contexto que Enrique Muñoz diferenció con claridad: “Si alguien no cumplía, simplemente no seguía, así de claro”.

Además del apoyo en tribuna, la Barra Ultra Tuza participó en distintas acciones sociales a lo largo de los años, muchas de ellas fuera del foco mediático y organizadas por diversos miembros, como recordó Enrique Muñoz.

“Se apoyó en temblores, se hicieron entregas de juguetes, de libros; fue algo que nació de la misma gente”, explicó.

Estas acciones se realizaron tanto en coordinación con el club como por iniciativa propia de los integrantes: “No era para quedar bien, era ayudar”.

Desde lo personal, Enrique Muñoz ha vivido el futbol desde distintos ángulos, dentro y fuera del grupo de animación: “Un partido dentro de la barra se vive distinto, estás activo todo el tiempo”.

Agregó que la exigencia física y emocional es constante: “Cantas, gritas, saltas, no paras”.

 

Muñoz fue testigo directo del crecimiento de la Ultra Tuza desde 1996.
Muñoz fue testigo directo del crecimiento de la Ultra Tuza desde 1996. Foto: David Martínez

 

Viajes, riesgos y aprendizajes

Los viajes también dejaron experiencias complejas, algunas marcadas por situaciones de riesgo, episodios que Enrique Muñoz recordó con distancia: “Hubo viajes pesados: Guadalajara, Zacatecas, situaciones que hoy ya no repetiría”.

Con el paso del tiempo, esas vivencias se transformaron en aprendizaje: “Ya lo viví, ya pasó, fue parte del proceso”.

En contraste, las liguillas y finales dejaron recuerdos positivos ligados a la organización colectiva, aspecto que Enrique Muñoz destacó, poniendo como ejemplo las recientes serenatas, los pasillos y otras actividades para que Pachuca sintiera el respaldo de su afición: “Ver cómo la gente se organizaba sola para apoyar, eso daba satisfacción”.

La música fue otro elemento que se integró de forma progresiva dentro de la Barra Ultra Tuza: “Primero fue el bombo, luego se fueron sumando instrumentos; todo fue evolucionando”.

Durante su etapa como líder, la animación nunca fue individual: “Uno daba la cara, pero era trabajo de todos”.

En el presente, la Barra Ultra Tuza enfrenta un contexto distinto, con menor asistencia general a los estadios, una situación que Enrique Muñoz considera estructural: “No es solo Pachuca, es algo general”.

Para él, el rendimiento deportivo sigue siendo el principal detonante: “Si el equipo responde, la gente vuelve”.

La relación actual con el club se mantiene estable, con comunicación constante y adaptación a los cambios administrativos: “Siempre ha habido diálogo, se ajustan reglas, pero hay comunicación”.

De cara al futuro, visualiza una tribuna norte con mayor presencia: “La gente va a regresar, no va a tardar tanto”.

A 30 años de su fundación y debut en un partido de Copa ante América, en el estadio Hidalgo, la Barra Ultra Tuza atraviesa una etapa de balance y reorganización, con un origen marcado por la final de 1995, una estructura que se consolidó con el tiempo y un presente que, de acuerdo con Enrique Muñoz, vuelve a colocar a la tribuna como un factor dentro del Huracán.

 

Bombos, banderas y cánticos cambiaron la forma de vivir el futbol en el estadio Hidalgo.
Bombos, banderas y cánticos cambiaron la forma de vivir el futbol en el estadio Hidalgo. Foto: Marco Patiño

 

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