Este 14 de junio se cumplen 34 años de uno de los capítulos más importantes en la historia del Club Pachuca: el ascenso a la Primera División conseguido en 1992, un logro que marcó el inicio del camino que, décadas después, convertiría a los Tuzos en una de las instituciones más exitosas del futbol mexicano.
El escritor español George Santayana decía que aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo y, en algunos momentos, pareciera que la afición actual del Pachuca solo vive de los éxitos del equipo.
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Sin embargo, antes de los títulos, los campeonatos internacionales y los enfrentamientos contra clubes de distintas partes del mundo, los Tuzos tuvieron que soportar el tormento de permanecer durante 19 años en la Segunda División.
La temporada 1991-1992 fue el reflejo de ese esfuerzo. Bajo la dirección técnica de Benjamín Fal, quien al inicio de la campaña aseguró que sería campeón con el club, como ya lo había sido en su etapa como jugador, Pachuca construyó una de las mejores campañas de su historia en la división de ascenso.
Los hidalguenses finalizaron como uno de los equipos más sólidos del torneo. En 38 jornadas sumaron 69 puntos, registraron 20 triunfos y tuvieron la mejor ofensiva, con 69 anotaciones. Además, contaron con el campeón goleador José Luis Calaca González, quien firmó 21 tantos.
En la liguilla dejaron en el camino a Bachilleres en los cuartos de final y posteriormente superaron al Inter de Tijuana para instalarse en la serie por el ascenso frente al Zacatepec.
La final comenzó cuesta arriba para los Tuzos. En el estadio Coruco Díaz, los morelenses aprovecharon la localía y se quedaron con la victoria por 2-1. El descuento hidalguense fue obra de Efrén Meza, un tanto que terminó por ser determinante para mantener abierta la eliminatoria.
El partido de vuelta, disputado en el entonces estadio Revolución Mexicana, reunió a miles de aficionados. Cerca de 12 mil personas abarrotaron las tribunas, mientras que otras miles siguieron el encuentro desde los alrededores del inmueble y el cerro de Cubitos.
Al minuto 25, Roberto Gato Sandoval marcó el 1-0 que igualó el marcador global. El empate prevaleció hasta el final y obligó a definir el ascenso desde los 11 pasos.
La tanda de penales se extendió hasta la muerte súbita. Tras una larga batalla, el guardameta Rolando Soto detuvo un disparo clave y dejó la mesa servida para Manuel Padilla, quien convirtió el penal definitivo que selló el regreso del Pachuca a la máxima categoría.
Han pasado 34 años desde aquella tarde de junio. Mucho ha cambiado para el club desde entonces, pero aquel ascenso sigue siendo uno de los cimientos sobre los que se construyó la historia moderna de los Tuzos.
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