El exdefensa señala menor cercanía con la afición como un factor clave en el cambio del club
Aquivaldo Mosquera, una de las leyendas del Pachuca, observa un entorno distinto en la Bella Airosa, con menor cercanía entre jugadores y aficionados, una situación que, considera, ha influido en la identidad del club.
En entrevista con Criterio, Aquivaldo Mosquera recordó que antes el contacto era más directo y cotidiano, con espacios abiertos que permitían convivir con los seguidores.
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“Pues la verdad, el Pachuca en ese tiempo era como una familia; la gente iba, los niños compartían mucho con nosotros en los entrenamientos antes de un partido”, dijo.
Aquivaldo Mosquera señaló que esa cercanía se ha reducido con el paso del tiempo y, aunque existen dinámicas actuales con aficionados, no alcanzan el nivel de convivencia de otras etapas.
“Yo creería que sí, porque mucha gente me lo ha manifestado: se perdió como esa identidad. Nosotros nos demorábamos mucho para salir por atender a los niños; la gente iba a los entrenamientos”, comentó.
Aquivaldo Mosquera añadió que el entorno también ha cambiado en lo estructural, con mayores restricciones de acceso y menos espacios abiertos para la interacción.
“De pronto, esa conexión es lo que pasa; ahora está más cerrado poder entrar (…) Hay muchas más cosas”, explicó.
Incluso, Aquivaldo Mosquera reconoció que no hay claridad sobre por qué el estadio no logra consolidar una asistencia constante, pese a condiciones accesibles: “Bueno, no sé, la verdad esa es de las cosas que uno no entiende, pero debería ser diferente el tema”.

Aquivaldo Mosquera estará próximamente de regreso en Pachuca para el partido de Leyendas de la Sudamericana ante Leyendas de América, programado el 30 de mayo, un reencuentro con una plaza donde marcó época.
“Pues la verdad, contento, es como mi casa; volver a jugar en el Huracán es algo lindo, hace muchísimos años que no piso ese césped”, expresó.
El colombiano vivió etapas exitosas en ambos clubes; sin embargo, su historia con Pachuca marcó una era, con títulos nacionales e internacionales que definieron a una generación.
“No sabemos con quién vamos a jugar todavía, estoy indeciso, no puedo traicionar a ninguno de los dos”, afirmó.
Aquivaldo Mosquera también recordó el origen de aquel equipo dominante, construido en medio de dudas con la llegada de Enrique Meza, tras la salida de José Luis Trejo, quien le había dado al Pachuca su cuarto título de Liga MX un semestre antes.
Sin embargo, el inicio de la era del Ojitos fue complicado, con cinco partidos sin ganar, entre ellos cuatro derrotas en fila ante Cruz Azul, Monterrey, Chivas y Necaxa, rompiendo la mala racha hasta la fecha 6, en una visita a Pumas, en la que él colaboró con una anotación en el triunfo en CU.
“Pues no lo entendíamos. Sí, fue complicado y al profe ya le iban a dar cuello si no ganábamos ese partido contra Pumas (…) Iba a cambiar todo”, relató.

Ese triunfo marcó un punto de inflexión para Pachuca, que pasó de la incertidumbre a consolidar una de sus mejores etapas. Además, Aquivaldo Mosquera destacó el impacto de Meza en la forma de jugar, con una idea clara que transformó al equipo.
“Nos enseñó verdaderamente cómo jugar; siempre teníamos que salir jugando, el que levantara el balón paraba el entrenamiento”, recordó.
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Aquivaldo Mosquera subrayó que esa confianza fue clave para desarrollar un estilo que terminó por definir a ese grupo.
“Siempre nos decía que, así nos equivocáramos, él era el responsable; esa confianza te marca”, señaló.
Sobre la comparación con el Pachuca que también acumuló una seguidilla de títulos bajo las riendas de Guillermo Almada, de 2022 a 2024, Aquivaldo Mosquera fue directo al valorar cada proceso sin jerarquizar etapas.
“Yo le tengo mucho respeto a cada etapa; no es fácil ganar, todos quieren hacerlo, pero hay que darle valor a lo que se consigue”, dijo.
Aquivaldo Mosquera también analizó el presente del plantel, con una base que ha crecido en el torneo, destacando el trabajo de Eduardo Bauermann y Sergio Barreto en la central, así como el compromiso de todas las líneas.
“Han ido de menos a más, se han consolidado bien; no solo es la defensa, es todo el equipo el que aporta”, comentó.
Finalmente, Aquivaldo Mosquera resaltó la conexión histórica entre Pachuca y los futbolistas colombianos, una constante en los logros del club.
“Pachuca tiene buenos visores, escoge bien al jugador, es una ciudad tranquila y se presta para expresar el juego”, explicó.
Por último, cerró con una anécdota sobre su llegada al club, marcada por la casualidad: Andrés Fassi, entonces director deportivo del Pachuca, viajó a su país para ver originalmente a Humberto Mendoza; sin embargo, terminó inclinándose por él tras observar un partido del Atlético Nacional.
“Fueron por un compañero y les gustó este negrito; entonces nos llevamos a ese negrito”, contó.

PONE FOCO EN COLOMBIA Y MÉXICO PARA EL MUNDIAL
En la víspera del Mundial 2026, Aquivaldo Mosquera pone reflectores en lo que harán su selección de Colombia y México en la máxima justa del balompié. El exdefensa observa a un combinado colombiano que regresa tras ausentarse en Catar 2022, con talento, pero con señales de alerta recientes.
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“Tenemos un jugador muy importante como Lucho Díaz, pero necesitamos que todos estén en el mismo nivel; el partido contra Francia prendió las alarmas”, dijo.
Sobre México, destacó el entorno que representará ser anfitrión junto a Estados Unidos y Canadá, además del nivel del plantel.
“México tiene buenos jugadores, hay que apoyarlos y convencerse de que pueden dar más; no siempre se vive un Mundial así”, afirmó.
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