Ahora sí es oficial lo que desde el sorteo ya estaba cantado: Sudáfrica será la selección que se aloje en Pachuca durante el Mundial 2026
Ahora sí es oficial lo que desde el sorteo ya estaba cantado: Sudáfrica será la selección que se aloje en Pachuca durante el Mundial 2026.
Los Bafana Bafana instalarán su base camp en la Bella Airosa y permanecerán cerca de un mes mientras disputan la fase de grupos. Hasta ahí la noticia, porque lo demás es discurso inflado.
Te puede interesar: Rondón resurge en Pachuca: tres goles en febrero y récord histórico a la vista
Se manejó como logro histórico, como si Pachuca hubiera ganado una sede mundialista, cuando en realidad lo que tendrá es un campamento cerrado, blindado y prácticamente invisible. Sudáfrica llegará, entrenará en la Universidad del Futbol y se hospedará en el hotel Camino Real, y punto: acceso cero, interacción mínima, espectáculo nulo.
Desde el sorteo se sabía que el abanico era limitado. Colombia y Corea del Sur también estaban perfiladas; de hecho, ambas sí trabajarán en México. Aunque hubo también otros que echaron a volar su imaginación y soñaron con tener a Portugal, pero la realidad es que el premio fue Sudáfrica, y no por jerarquías sino por logística. Venderlo como si la ciudad fuera protagonista del Mundial es un exceso.
Conviene decirlo claro: un base camp no convierte a Pachuca en sede. No habrá partidos oficiales, no habrá ambiente mundialista real, no habrá derrama comparable con una plaza anfitriona. Lo único tangible será ver pasar el autobús rumbo al entrenamiento y, quizá, alguna fotografía a distancia.
La FIFA es estricta con la privacidad de las selecciones; los entrenamientos serán cerrados y el complejo funcionará como búnker. Así que la experiencia para la afición será prácticamente simbólica. Respirar el mismo aire durante un mes no es precisamente herencia mundialista.
Se habla de un Fan Fest en el Megadomo de la Feria, buena idea para no quedarse con las manos vacías, pero tampoco confundamos: un Fan Fest es pantalla gigante y activaciones comerciales; no cercanía con la selección, no contacto real con los protagonistas.
Quizá hubiera sido más honesto reconocer las limitaciones desde el principio y buscar alternativas que dejaran algo más concreto: un amistoso internacional, un evento previo o posterior, algo que realmente involucrara a la ciudad. Hoy, lo que se vende como logro suena más a migaja decorada.
El Pachuca perdió el invicto en el momento justo: un tropiezo que obliga a Esteban Solari a revisar automatismos antes de que la segunda mitad del torneo apriete. El descalabro ante Mazatlán dejó claro que ningún rival es trámite.
El mediocampo mostró fisuras y quizá sea momento de mover piezas. Víctor Guzmán o Luis Quiñones pueden representar variantes necesarias. Repetir once funciona… hasta que deja de funcionar, y el margen empieza a reducirse.
Mientras tanto, en el Centro Deportivo Hidalguense y de Alto Rendimiento (CDHAR) la maquinaria trabaja a marchas forzadas. La reinauguración está a menos de un mes y la obra arrastra cuatro meses de retraso respecto a lo prometido.
El discurso habla de un antes y un después para el deporte estatal, pero el tiempo encima no puede ser pretexto para entregar algo a medias. No basta con cortar el listón: se necesitan instalaciones con medidas reglamentarias y condiciones reales para el alto rendimiento; de lo contrario, será otro anuncio grande con impacto corto, como el famoso base camp mundialista.
¡Recibe las noticias al momento en tu WhatsApp! Únete a nuestro Canal: https://bit.ly/3S0OztH