Hidalgo ya no es promesa: nueve historias, un mismo sueño en el Panamericano de Dodgeball

Nueve jugadores hidalguenses representan a México en el Campeonato Panamericano de Dodgeball en Colombia. Más allá del uniforme tricolor, cada uno carga una historia de esfuerzo, revancha y superación. Desde la experiencia de un Mundial hasta los nervios del debut, todos comparten un objetivo: dejar huella en la escena internacional

Imagen: Alejandro Velázquez
 
Hace (9) meses
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Imagen: Hidalgo ya no es promesa: nueve historias, un mismo sueño en el Panamericano de Dodgeball

La selección mexicana en su modalidad cloth se encuentra en Colombia, lista para enfrentar a las potencias del continente. Foto: Alejandro Velázquez

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El dodgeball hidalguense reafirma su crecimiento al vivir una nueva experiencia internacional a través de nueve jugadores, quienes integran las diversas selecciones nacionales para el Campeonato Panamericano, en su modalidad cloth.

De acuerdo con Antonio Godoy, Rodrigo Meneses, Hugo Uribe, José Eduardo Salazar, Daniel Pedraza, Briseida Cerón, Adriana Malagón, Daniela Santander y Andrea Jimeno fueron seleccionados tras un intenso proceso llevado a cabo por la Federación Mexicana de Dodgeball.

Los mencionados se encuentran en Chía, municipio de Cundinamarca, Colombia, donde, del 7 al 10 de agosto, competirán contra selecciones de Argentina, Chile, Venezuela, Colombia, Uruguay, Costa Rica y Perú.

Aunque reconocen que cada país tiene sus virtudes y fortalezas en esta disciplina, los seleccionados hidalguenses coinciden en que el rival a vencer es Argentina, combinado frente al cual algunos buscan revancha tras el Panamericano de 2023.

 

Antonio Godoy, en busca de revancha ante Argentina, vive su segunda experiencia internacional con la mira puesta en el podio
Antonio Godoy, en busca de revancha ante Argentina, vive su segunda experiencia internacional con la mira puesta en el podio. Foto: Alejandro Velázquez

 

Antonio Godoy: revancha y madurez en su segunda vez internacional

La historia de Antonio Godoy es la del regreso con más fuerza: la del jugador que vivió su debut internacional en el Mundial de Austria y que ahora llega al Panamericano con una meta clara. Lo que antes fue una experiencia nueva, hoy es una misión de revancha tras lo vivido en la edición pasada de este torneo.

“En Austria fue mi primera vez participando. Ahorita es mi segunda, ya llevo unas expectativas más altas”, dijo.

El camino para volver no fue sencillo. Antonio se ha dedicado estos meses a perfeccionar su nivel, ajustando cada técnica, con la mirada puesta en los rivales fuertes, especialmente Argentina, contra quienes considera que aún tiene cuentas pendientes. Este torneo, más que una competencia, representa un nuevo capítulo, en el que la madurez y la estrategia pesan tanto como la velocidad de un disparo.

Godoy ha aprendido a controlar sus emociones dentro de la cancha, una diferencia notable respecto a su primera experiencia. Hoy se siente más completo y con mayor claridad en los momentos de juego. Para él, el Panamericano es más que un viaje internacional: es una oportunidad de dejar huella y volver con la satisfacción de haberlo entregado todo.

 

Briseida Cerón: la debutante que venció sus propias dudas

Hace tres años, Briseida Cerón veía a los jugadores de selección como inalcanzables. Aunque su nivel crecía, ella misma se decía que era casi imposible estar en ese grupo élite. Hoy vive el sueño que no se atrevía a pronunciar y debuta con México en un torneo internacional.

“Es la primera vez que voy a poder participar en selección nacional. Mis expectativas son altas; voy con las ganas y entusiasmo de hacer un gran papel para nuestro país”, manifestó.

Su convocatoria llegó mientras estaba en Chicago. Lejos de casa, recibió la noticia acompañada de felicitaciones de sus compañeras en Ciudad de México. Desde ese momento, su vida cambió.

Volvió con un compromiso renovado y comenzó a entrenar sin descanso, viendo partidos internacionales y trabajando en sus debilidades físicas y mentales.

“Fue una gran alegría, porque nunca me imaginé que pudiera representar a mi país, y menos en un deporte en el que hay gente con un nivel muy alto”, compartió.

El camino fue interno, pues consideró que debía superar sus miedos, creer en sí misma y entender que tenía la capacidad. Hoy, Briseida no solo lleva la camiseta de México, también representa a quienes pensaron que no era posible. Es la muestra de que la constancia y la pasión derriban barreras.

 

Rodrigo Meneses: el pionero que se reinventa

Rodrigo Meneses tiene un lugar especial en el dodgeball hidalguense al ser uno de los primeros jugadores del estado en participar en un evento internacional. Su experiencia es amplia, pero lo que destaca ahora es su capacidad para reinventarse.

“Ha habido una gran diferencia de ese Panamericano a este nuevo; para este creo que tengo más experiencia”, señaló.

Si antes se dejaba llevar por la emoción, ahora ha aprendido a jugar con cabeza fría, ajustando su juego, dosificando su fuerza y mejorando la precisión de sus lanzamientos. La evolución es evidente.

“Ya mantengo mis tiempos en el juego, ya no tiro tanto como antes. Siento que ya soy más certero en mis tiros para sacar a alguien”, expresó.

Meneses también ha sido clave en la construcción del equipo, participando en múltiples reuniones estratégicas, entendiendo que el juego colectivo define el rumbo de los partidos. Hoy se presenta como un jugador maduro, táctico y consciente de que la clave está en no confiarse de nadie y ejecutar con inteligencia cada jugada.

 

Adriana Malagón: la fortaleza de la experiencia

A sus 46 años, Adriana Malagón rompe esquemas en un deporte donde la mayoría de sus compañeras no pasan los 25. Su presencia en el Panamericano no es casualidad: es el resultado de una disciplina admirable que no distingue edades.

“No, nunca, y menos a mis 46 años”, declaró, aún emocionada, al cuestionarle si ya dimensionaba su debut con la selección en un evento internacional.

Desde el momento en que recibió la noticia de su convocatoria, reorganizó por completo su día. Por la mañana, entrenamientos físicos; por la tarde, después del trabajo, sesiones técnicas y tácticas. Su compromiso no es menor al de ninguna compañera.

“Yo siento que no influye. Soy la más grande: van puras niñas de 19, 20, 25. La más grande soy yo. Me siento orgullosa de ser la mayor y de ir con todo”, expuso.

Adriana es inspiración pura. Su constancia demuestra que la edad es solo un número cuando hay determinación. Además, aporta una lectura del juego que solo la experiencia puede dar, convirtiéndose en una figura de referencia dentro y fuera de la cancha.

 

Nueve jugadores hidalguenses hacen historia en el Campeonato Panamericano de Dodgeball
Nueve jugadores hidalguenses hacen historia en el Campeonato Panamericano de Dodgeball. Foto: Alejandro Velázquez

 

Hugo Uribe: el soñador que hoy cumple su anhelo

Durante cuatro años, Hugo Uribe soñó con representar a México. En cada entrenamiento, en cada torneo local o nacional, esa imagen de portar el uniforme tricolor lo acompañaba. Hoy ese sueño es realidad y lo vive con una intensidad contagiosa.

“Siempre había soñado con representar a México; nunca se había dado, y estoy feliz de hacerlo con mis amigos”, contó.

Llegar no fue sencillo. En su camino hubo momentos en los que esa posibilidad se veía lejana, pero Hugo no dejó de intentarlo. Cada vez que creía que no lo lograría, trabajaba más duro. El esfuerzo acumulado encontró recompensa en esta convocatoria.

“La garra… siempre México se ha caracterizado por ser guerrero. Creo que con la garra podemos sacar un buen resultado”, enunció.

Uribe es un jugador de garra, empuje y corazón. En él, el juego se vuelve pasión, y su principal fortaleza es esa entrega absoluta que contagia a su equipo. El Panamericano es su gran vitrina, y él lo sabe.

 

José Eduardo Salazar: el crecimiento continuo

Con cuatro años en el dodgeball, José Eduardo Salazar ha sido testigo y protagonista del crecimiento del deporte en México, especialmente en Hidalgo. Ya sabe lo que es competir en un Mundial, y ahora busca consolidarse en este Panamericano.

“El deporte ha crecido mucho en todos los estados, incluyendo el nuestro”, enunció.

José Eduardo no es el mismo jugador de hace un año. Se ha enfocado en perfeccionar sus tiros y aumentar su efectividad dentro del campo. Sabe que el nivel ha subido y que México está a la altura de las mejores selecciones del continente.

“Siento que estamos en un nivel alto, pero no tan alto como potencias como Malasia, China y Hong Kong”, sostuvo.

Su enfoque es claro. Trata de mantener el rendimiento y seguir aprendiendo. Cada partido lo toma como una oportunidad de superación. Aunque reconoce que todavía hay camino por recorrer, confía plenamente en el nivel que han alcanzado como equipo.

 

Daniel Pedraza: revancha y superación personal

Daniel Pedraza vivió un trago amargo en el pasado cuando estuvo a punto de llegar al Mundial, pero una lesión lo dejó fuera. Esa herida se convirtió en motivación, y hoy, en Colombia, busca saldar esa cuenta pendiente.

“Tuve oportunidad antes, pero sufrí una lesión. Al final de cuentas, es superar ese tipo de obstáculos y no dejar que situaciones entorpezcan lo que estás buscando”, recordó.

Desde los primeros selectivos, Daniel se empleó a fondo. Sabía que cada entrenamiento podía marcar la diferencia, y así lo asumió. Primero trabajó lo físico, luego lo mental, y por último se enfocó en los detalles técnicos que podían definir una convocatoria.

“Aún no (lo dimensiono), por las expectativas de lo que va a pasar, pero sí con el compromiso y la responsabilidad que representa estar ahí”, agregó.

Hoy, más que un seleccionado, es un jugador con cicatrices que lo han hecho más fuerte. Daniel busca aprovechar cada minuto de juego, sabiendo que el dodgeball le dio una segunda oportunidad.

 

Daniela Santander combina inteligencia y frialdad en cada jugada, con una sola meta: volver con medalla
Daniela Santander combina inteligencia y frialdad en cada jugada, con una sola meta: volver con medalla. Foto: Alejandro Velázquez

 

Daniela Santander: la hidalguense que juega con la mente

A pesar de llevar solo dos años en el dodgeball, Daniela Santander ya acumula una valiosa experiencia, incluyendo su participación en el Mundial de Austria. Lo que la distingue es su inteligencia para jugar, su frialdad en momentos clave y su capacidad de análisis.

“Conoces muchos más modos de juego. Realmente es una experiencia que quieres repetir muchas veces mientras se pueda”, expresó.

Daniela sabe que el dodgeball es un deporte físico, pero también mental. Por eso ha trabajado su estrategia de juego: saber cuándo atacar, cuándo retroceder y cómo leer al rival. Esa capacidad la ha mantenido dentro de la selección nacional.

“Traer medalla. Confío mucho en mi equipo y en mí”, lanzó.

Para ella, representar a México no es solo un honor, también es una responsabilidad de alto rendimiento. Fiel creyente del trabajo en equipo, Daniela quiere volver a casa con una medalla en el cuello y el orgullo en alto.

 

Hidalgo es presente

El Panamericano no solo reúne a los mejores jugadores del continente, también pone frente a frente a las historias más intensas: esas que se escriben fuera de las canchas, entre sacrificios silenciosos, entrenamientos nocturnos y sueños que se niegan a morir.

Los seleccionados hidalguenses llegan a Colombia cargando mucho más que ilusiones. Llegan con la convicción de que su momento es ahora.

Cada uno representa una forma distinta de llegar al mismo objetivo, con la misión de demostrar que Hidalgo ya no es promesa: es presente.

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