Andrés Burgo, periodista y autor del libro “El Partido”, en el que se basó el documental estrenado en mayo, considera que “aquel partido estuvo contaminado”.
El de este miércoles es “simbólicamente menos y deportivamente más” que aquel de 1986 por tratarse de una semifinal, dice a la AFP, aunque advierte que “siempre contra Inglaterra es mucho más que fútbol”.
A la salida del cine en Buenos Aires, Tomás Barbeito, un productor de seguros de 33 años que viste una chaqueta de la selección, dice que está “muy ansioso, muy nervioso”.
“Es como si quisiéramos vengar algo que no tenemos que vengar“, cuenta.
Respeto por el balón
También hay respeto mutuo, asentado en una cultura futbolística común.
El futbol llegó a Argentina a mediados del siglo XIX de la mano de inmigrantes británicos que fundaron clubes cerca de la estaciones de ferrocarril.
El fervor de los argentinos en el Mundial, con sus cantos, su capacidad para provocar y burlarse del rival, es similar al de los aficionados ingleses, incluso en sus excesos.
Burgo señala que, más allá de la rivalidad, en Argentina “hay un respeto a la cultura inglesa del futbol porque son hinchadas similares”.
“Hay países que no tienen pasión por el futbol, como Estados Unidos; países que tienen pasión pero no cultura. Inglaterra tiene ambas cosas, la pasión y la cultura, y creo que los aficionados argentinos lo reconocen y lo respetan”, explica.