Del octavo al subliderato hay tres puntos; Solari insiste en vivir cada jornada como una final en el Clausura 2026

El argentino exige personalidad durante los 90 minutos fuera de casa. Foto: Alejandro Velázquez
El Club Pachuca atraviesa un claro repunte en el Clausura 2026. Se ha metido en la pelea alta y ha recuperado protagonismo; sin embargo, Esteban Solari dejó claro que su plantilla no necesita etiquetas ni reflectores anticipados para asumirse aspirante.
En conferencia de prensa previa a su visita a Tigres, el Tano aseguró que su equipo prefiere mantener un perfil bajo, pero efectivo, y dejar que otros clubes carguen con la presión mediática, ya sea por su funcionamiento o por el peso de sus nóminas.
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“Hay equipos que invierten mucho y es normal que se les considere favoritos porque el dinero arma planteles fuertes. Nosotros estamos tranquilos; lo que nos hace fuertes es el trabajo y la cantera”, afirmó, marcando distancia del ruido externo.
El estratega no esquiva el objetivo, pero lo encuadra dentro de un proceso: “Queremos clasificar entre los primeros ocho. Después, en la liguilla, se juega otro torneo y ahí no hay favoritos; el que llega mejor es el que compite”.

El contexto respalda la prudencia. Del octavo lugar al subliderato hay apenas tres puntos y Pachuca es quinto, un margen mínimo en una tabla comprimida. Por ello, Solari considera clave cada encuentro, sobre todo ante rivales directos como Tigres.
“Este futbol es muy competitivo; todos los partidos son difíciles y los vivimos como finales. Sabemos que al final todo se va a definir por dos o tres puntos”, sostuvo.
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Esa lógica modifica la preparación semanal. El cuerpo técnico no divide el calendario entre partidos grandes y pequeños; el enfoque es uniforme y constante, sin margen para relajarse en ningún tramo del torneo.
“Puede sonar a cliché, pero nos preparamos cada partido como una final. Tratamos de empezar a trabajar desde que termina el juego anterior, porque al cierre del torneo esos detalles marcan diferencia”, añadió.
La visita a Tigres entra en esa ecuación. Solari indicó que jugar en una plaza de peso, ante un rival acostumbrado a competir en la parte alta, exige sostener personalidad y convicción durante los 90 minutos.
“Sobre todo de visitante hay que mostrar carácter, personalidad y ambición para sacar puntos fuera de casa; esos puntos son los que terminan marcando los objetivos”, afirmó.
Sobre el rival, el análisis parte del respeto a su calidad individual, pero sin modificar el plan propio ni alterar la estructura que ha dado resultados en las últimas jornadas.
“Tigres tiene jugadores de jerarquía en todas sus líneas, pero más allá de los nombres, lo que nos ocupa es sostener nuestro orden y encontrar dónde hacerles daño”, señaló el argentino.
Pachuca compite sin estridencias. El repunte es evidente, la tabla lo confirma y el cierre promete presión constante. La postura es firme: trabajo por encima de etiquetas, proceso antes que promesas. En un torneo que puede definirse por dos o tres puntos, la consistencia es la única garantía.
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