El luchador vive un 2026 en ascenso, listo para enfrentar rivales de mayor calibre y consolidarse en grandes carteleras

Español no esquiva retos y asume que el crecimiento se demuestra combate a combate. Foto: Alejandro Velázquez
El arranque de 2026 encuentra al luchador Español en plena escalada dentro de la lucha libre, con la mira puesta en carteleras de mayor calibre y en rivales de peso. Su discurso es directo: no esquiva retos arriba del ring y asume que el crecimiento se construye combate a combate, llave a llave y función tras función.
“Vamos escalando peldaños en las carteleras, vamos con grandes estrellas, con grandes rivales. Estamos para quien sea; yo no tengo miedo. La gente lo ha visto: he dado combates recios y también combates técnicos. Pónganme a quien quieran, a las estrellas, a quien sea. Arriba del ring se acaba el respeto, porque todos somos luchadores arriba del ring”, dijo en entrevista con Criterio.
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La declaración marca el pulso de un luchador que entiende su momento. Español no se asume como promesa, sino como una realidad en construcción, con recursos para plantarse ante cualquier estilo y con la convicción de que el respeto se gana entre cuerdas, no en el discurso.

Desde 2015 es profesional. Su formación pasó por la exigencia del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) y las enseñanzas de los destacados preparadores Arturo Beristáin y Virus, una etapa que forjó su carácter, pero también dejó una herida que lo obligó a frenar.
“Estuve en la Arena México entrenando bastantes años y estuve a punto de debutar; sin embargo, una fractura de costilla me retiró. Ya no pude debutar en la Arena México en su momento y me alejé de la lucha libre. Hoy la lucha libre me busca de nuevo y estamos para darle lo que quiera, y también para recibir lo que nos quiera dar”, compartió.
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Lejos de victimizarse, Español asumió esa pausa como parte del trayecto. Volvió con una visión más amplia, con la idea clara de que cada oportunidad puede ser la última y, por eso, la encara con disciplina: gimnasio, ring y estudio constante de llaves y contrallaves.
“No fue fácil; fueron castigos muy fuertes los que se vivieron en la lucha contra estos contrincantes. Pero no vamos a dejar de prepararnos físicamente, en el gimnasio, en el ring, en las llaves y las contrallaves. Traemos la escuela clásica y también manejamos la escuela aérea. Podemos ser rudos con castigos, podemos ser muy técnicos; traemos todas las escuelas”, externó.
Esa versatilidad le ha permitido conectar con distintos sectores, aunque reconoce que no todo ha sido aprobación automática. Español ha tenido que remar ante un público masculino más crítico, mientras que las damas lo han arropado con mayor naturalidad, una dualidad que asume sin conflicto.

“Con el público masculino me ha costado trabajo la aceptación; las damas me aceptan un poquito más, pero podemos lidiar con eso. No tengo ningún problema. Voy a seguir echando ganas, vamos para adelante y esta no va a ser la última batalla”, añadió.
Presentarse en la histórica arena Afición ha representado un punto alto en su agenda, no solo por la tradición del inmueble, sino por compartir cartel con figuras que antes veía desde la grada.
“Es un sueño. Nunca me imaginé estar aquí, con grandes figuras de la lucha libre, en un recinto tan histórico. Me siento orgulloso de compartir cartel con luchadores que admiraba cuando era niño”, manifestó.
Español cerró con gratitud y ambición medida. Sabe que el camino es largo, pero también que el ritmo lo marca el público. Quiere más fechas, más rivales y más pruebas. Entiende que el crecimiento no se declara, se demuestra. Está listo para el siguiente reto, donde el respeto vuelve a quedarse abajo del ring.
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