Con 76 años de edad, la leyenda del CMLL pondrá punto final a una trayectoria que marcó generaciones en la lucha libre mexicana

Su legado trasciende campeonatos y generaciones en la lucha libre mexicana. Foto: Alejandro Velázquez
El retiro ya tiene fecha: será el 20 de marzo en la Arena México, dentro del Homenaje a Dos Leyendas, del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL), y marcará el cierre de 52 años de carrera. A semanas de esa última lucha, El Satánico no habló de homenajes ni de estadísticas; habló de memoria, de cómo quiere quedarse en la cabeza del público que lo vio durante más de cinco décadas.
“De la mejor manera que les plazca, pero que se acuerden. Muchas gracias”, externó la leyenda de la lucha libre en entrevista con La Copa.
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Así, sin rodeos, El Satánico fijó el eje de su despedida. No dictó condiciones ni pidió etiquetas; dejó la decisión en la gente, la misma que lo vio crecer como rudo, consolidarse como maestro y sostener un nombre que atravesó generaciones.
Daniel López comenzó 2026 convencido de poner fin a su carrera, haciéndolo oficial la semana pasada, durante el anuncio del cartel Homenaje a Dos Leyendas. El Satánico entendía que el calendario pesaba y que el momento de bajar era inevitable, no como derrota, sino como parte natural del oficio.
“Mira, ya es incierto el futuro de Satánico porque yo creo que ya hasta me pasé. Son 52 años en la lucha libre, son 76 años de edad; creo que tiene que llegar un momento en que, así como subes, tienes que bajar”, dijo.
No hubo dramatismo en sus palabras. El Satánico asumió el ciclo completo: subir, mantenerse y descender. Lo dice con la serenidad de quien ya cumplió cada etapa arriba del cuadrilátero.
También por eso su idea de irse casi igual que llegó: sin ruido previo, sin avisos grandilocuentes, dejando que el peso específico lo marque la trayectoria y no el anuncio.
“Cuando llegué por primera vez a la capital, la gente no supo cómo llegué. Y yo quisiera irme así también. Sin que se den cuenta”, añadió.

Antes de ese adiós definitivo hubo una escala significativa: el 29 de enero, El Satánico pisó por última vez la arena Afición, durante el 74 aniversario del inmueble, encabezando la cartelera en una lucha de campeonato ante Solar. Fue una noche especial por el contexto y por lo que representa esa plaza en su historia.
La arena hidalguense amplió su proyección cuando salir de la capital era clave para consolidarse. No todo se construyó en el entonces Distrito Federal —hoy Ciudad de México—; también el interior del país lo arropó y lo posicionó como estelar, especialmente en la primera etapa de Los Infernales.
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“En la proyección precisamente, que no nada más fue en las arenas de la capital, el DF en ese tiempo. Venir al interior de la República, como Pachuca, y encabezar carteleras; hicimos época aquí también con los Infernales, la primera etapa, y varias cosas más que quedan presentes ante grandes estrellas de la lucha libre”, recordó.
Ese recorrido sostiene el lugar que ocupa El Satánico en el CMLL: campeón nacional y mundial en distintas categorías, protagonista de luchas de apuesta, formador de talentos que hoy son figuras. Su legado no depende de una sola función, sino de la constancia.
El 20 de marzo será la última vez que El Satánico suba como luchador profesional. Después seguirá en el gimnasio, en la esquina, en la enseñanza. El Satánico se va del ring, pero no de la lucha libre.
Y cuando todo termine, la consigna será simple: que lo recuerden como quieran, pero que lo recuerden. Eso, para El Satánico, es suficiente.
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