Con la clasificación prácticamente asegurada, el ambiente del México vs Chequia cambió respecto al debut y permitió que los aficionados disfrutaran una jornada marcada por la confianza y el entusiasmo

La afición de México volvió a hacerse notar durante el partido ante Chequia, donde miles de seguidores transformaron los alrededores del estadio en una auténtica fiesta tricolor con cánticos, banderas y ambiente mundialista
Con menos nervios que en el debut, pero con la misma pasión en las tribunas, el Estadio Ciudad de México volvió a teñirse de verde, blanco y rojo durante el cierre de la fase de grupos de la Selección Mexicana frente a Chequia.
La jornada estuvo marcada por un ambiente más relajado entre los seguidores del Tri, quienes llegaron con la clasificación prácticamente asegurada y con expectativas puestas en la siguiente ronda del torneo.
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Aunque el acceso al inmueble comenzó más tarde respecto a encuentros anteriores, eso no frenó el ánimo de los asistentes. Desde los alrededores del estadio comenzaron a escucharse cánticos, porras y el ambiente característico que suele acompañar a la afición mexicana en competencias internacionales.
Entre banderas, camisetas, sombreros y reuniones improvisadas, miles de seguidores transformaron la espera en una auténtica celebración previa al partido.
A diferencia del encuentro inaugural, esta vez la emoción se vivió de otra manera. La tensión del debut quedó atrás y fue sustituida por confianza y entusiasmo.
Con el boleto asegurado a la siguiente ronda, muchos aficionados llegaron más enfocados en disfrutar el momento que en sufrir por el resultado.
Desde distintos estados del país arribaron grupos de seguidores para acompañar nuevamente al combinado nacional. Hubo presencia de aficionados del norte, centro, occidente y sureste del país.
Entre ellos también destacaron grupos provenientes de Pachuca, que mantuvieron presencia constante durante los tres compromisos del conjunto mexicano en esta etapa del torneo.
“Venimos desde Morelia. Teníamos que vivir el ambiente mundialista. Los boletos salieron caros… ya después vemos cómo los pagamos”, comentó entre risas uno de los asistentes.
Más allá del partido, uno de los momentos que llamó la atención fue la convivencia entre aficionados de ambas selecciones.
Mexicanos y seguidores de Chequia coincidieron en pasillos, accesos y zonas de alimentos en un entorno mayormente cordial, donde tampoco faltaron las bromas deportivas.
Entre cánticos y ocurrencias apareció el clásico intercambio entre aficiones, con comentarios que provocaron sonrisas y fotografías entre asistentes.
Los seguidores checos mantuvieron un perfil más reservado, mientras que el público mexicano dominó el ambiente con porras y mayor presencia sonora en las tribunas.
Con México instalado en los dieciseisavos de final, el sentimiento general entre la afición fue de expectativa.
La fase de grupos quedó atrás y ahora el discurso entre los seguidores apunta a que el equipo todavía tiene margen para competir y seguir avanzando.
Por ahora, entre canciones, bromas y largas horas de convivencia, el espectáculo comenzó mucho antes del silbatazo inicial y volvió a confirmar algo que suele repetirse en cada torneo: cuando juega México, la tribuna también juega su partido.
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