Con casi dos décadas en el ring, El Mago ha llevado la lucha libre hidalguense a escenarios internacionales sin perder sus raíces
Viajar, regresar, volver a salir, entrenar en otro país y repetir el proceso no es sencillo; pero para El Mago, gladiador pachuqueño, ese ir y venir se convirtió en rutina. Así ha construido una carrera que hoy coloca a la lucha libre hidalguense en escenarios internacionales, sin perder el vínculo con Pachuca.
“Sí, gracias a Dios ya tenemos tres años viajando, regresando, aventándonos temporadas allá, entrenando y luchando. Este año se nos abren de nuevo las puertas. Las renovaciones de visas estaban un poco lentas, pero esperamos el próximo mes seguir trabajando por allá, porque nos siguen pidiendo”, explica El Mago sobre su inicio de año en Estados Unidos.
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No se trata de una aventura aislada, sino de un proceso que entiende como un estilo de vida: “Somos nómadas; andamos por cualquier lado que nos inviten y así seguiremos hasta que el cuerpo lo permita y uno se sienta bien”.
Ese camino ya lo llevó antes a Japón, convirtiéndose en uno de los primeros pachuqueños en lograrlo y abriendo la puerta a otros elementos estatales.
“Fui de las primeras personas en las que confió la gente de Japón, en mi caso la promotora Dragon Gate. Es un gusto poder llegar a esos lugares; no es algo fácil, lo buscamos y lo conseguimos”, afirmó.
Más que una marca personal, lo asume como una responsabilidad: “Siempre lo dijimos: no queremos ser los únicos pachuqueños que vayamos a Japón; queremos que más gente pueda ir. Siempre seremos de los primeros, pero es un gusto que más luchadores sigan yendo”.

Sobre un posible regreso al país asiático, el panorama está abierto para pisar nuevamente uno de los países considerados potencia en lucha libre, junto con México, Estados Unidos e Inglaterra.
“Estamos en pláticas, no adelantamos nada, pero este año es una de mis metas. Después de la pandemia no hemos regresado y puede que lleguemos de nuevo a Japón, ahora como El Mago”, comentó.
El recorrido internacional también ha impactado en su estilo. No se quedó con una sola forma de luchar.
“Vamos evolucionando; iniciamos con algo, pero en el proceso se adquieren nuevas cosas. El estilo que siempre me ha gustado es el estilo fuerte, el estilo recio”, explicó.
En este trayecto, en el que está a punto de alcanzar dos décadas sobre el cuadrilátero, El Mago no se encasilla: ha probado la lucha extrema y la mantiene como parte de su formación.
“La lucha extrema la hice hace algún tiempo; me gusta verla y me gusta hacerla, pero todo es un proceso. En Estados Unidos se utilizan cosas distintas; en México, otras; en Japón, otras. Agarramos lo bueno de todos lados y lo adaptamos a un estilo propio”, detalló.

En ese sentido, El Mago se definió como un luchador completo, aunque reconoce áreas por trabajar para convertirse en todo un “camaleón” en el ring.
“Me considero un luchador completo; tal vez la lucha a ras de lona no es mi fuerte. No digo que no la haga, pero hemos luchado con todos los estilos y eso es lo que nos hace sobresalir”, señaló.
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Su progreso no solo ha sido técnico; también ha sido personal, pues en su andar ha sumado madurez y experiencias que encauza en el día a día.
“La evolución ha sido continua. Me siento muy feliz y agradecido con todo lo que he hecho, primero con Dios y con mi familia. No sé hasta cuándo pueda hacerlo, pero mientras me sienta listo, voy a seguir al cien por ciento”, compartió.
Su historia pudo ser distinta, ya que el futbol era su prioridad en la adolescencia. “Me gustaba demasiado el futbol, día, tarde y noche. Ya iba en un proceso, pero un día le dije a mi abuelito que quería entrenar lucha y me dijo que adelante. Desde ahí ya no me separé”.
No todo ha sido sencillo; más allá de los rivales, el reto más fuerte ha sido la distancia. Sin embargo, ha logrado adaptarse para poner a la lucha libre hidalguense en lo más alto.
“Creo que una de las situaciones más complicadas ha sido estar lejos en momentos importantes. Con el tiempo lo entiendes y lo procesas; ahora trato de disfrutar cada viaje, aunque no esté con mi familia”, admitió.
Este costo forma parte del oficio cuando se decide vivir de la lucha libre. El viaje constante no permite estabilidad, pero sí crecimiento: “No te estabilizas en un lugar, andas de un lado a otro, pero es un proceso que aprendes a llevar”.
Para quienes vienen detrás, su mensaje es claro y sin adornos: “Que nadie te diga que no puedes hacerlo, que nadie te diga que no vas a llegar. Confía en ti; con disciplina, constancia y dedicación, cualquier meta se puede lograr”.
Hoy, con casi dos décadas de carrera, El Mago mantiene la misma idea con la que salió por primera vez del estado: trabajar, adaptarse y seguir avanzando. Sin promesas adelantadas ni fechas marcadas, su meta es clara: mantenerse vigente y seguir representando a la lucha libre hidalguense dentro y fuera del país, mientras el cuerpo y la disciplina se lo permitan.
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