La monumental Plaza de Toros Vicente Segura dio esta noche el cerrojazo a su temporada con una corrida marcada por el esfuerzo y la entrega de Juan Pablo Sánchez,
La monumental Plaza de Toros Vicente Segura dio esta noche el cerrojazo a su temporada con una corrida marcada por el esfuerzo y la entrega de Juan Pablo Sánchez, quien se convirtió en el último triunfador al cortar una oreja.
El trofeo llegó en el primero de su lote, de nombre Joyerito, un toro serio y con cierta nobleza que permitió al hidrocálido desplegar su toreo elegante y técnico. Juan Pablo lo llevó por naturales largos y hondos, firmando trincherazos de gran trazo y pases de pecho con temple. Supo medir los tiempos y apretó al burel en el momento justo. Tras estructurar una faena de buen gusto, coronó con una estocada letal que hizo rodar al toro sin puntilla, desatando una fuerte petición del público. El juez concedió la oreja, la única del festejo, que selló el nombre de Sánchez como el triunfador de la tarde.
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En su segundo del lote, Gambusino, el hidrocálido mostró aún mayor determinación, incluyendo un par de molinetes y pasajes de riesgo; sin embargo, el toro ofreció menor entrega y la faena, aunque valiente, no tuvo el mismo eco. La estocada quedó en media y el resultado fueron palmas del público, que reconoció el esfuerzo del torero.
Por su parte, Sergio Flores no logró redondear su actuación. Con Cominito, su primero, planteó una faena variada con molinetes y arrucinas, pero la espada quedó en tres cuartos. En Tequilero, el toro salió tocado tras el piquete. El público pidió el cambio, pero el juez lo negó. A manera de protesta, el tlaxcalteca se tiró a matar sin faena, llevándose un fuerte golpe en el pecho; al final, se conformó con las palmas.
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En tanto, Paola San Román mostró actitud y entrega. Con Kilate, dejó lo mejor en el último tercio, aunque la espada volvió a fallar: dos medias estocadas y descabello. En su segundo, Paulino, volvió a lucir con la muleta, pero otra vez erró con el acero. Palmas a su disposición, pero sin premio.

La tarde abrió con el rejoneador André Gonçalves, quien lidió a Piropo, un toro exigente desde el saludo. Mejoró en banderillas largas y dejó buenos pasajes en la monta; no obstante, falló con el rejón de muerte: cinco intentos que le costaron el trofeo, pero no las palmas del público.
