La tarde, en conjunto, reafirmó tres nombres como triunfadores, con Ernesto Javier Calita, Fauro Aloi y Borja Jiménez, pilares del brillante aniversario celebrado en la histórica plaza Vicente Segura.
Cuatro orejas cayeron esta noche en la corrida del 47 aniversario de la plaza Vicente Segura, en una velada en la Ernesto Javier Calita salió como máximo triunfador, con dos orejas, mientras que el rejoneador Fauro Aloi y el español Borja Jiménez completaron la fiesta, con un apéndice cada uno.
El momento cumbre del cartel llegó con el segundo toro de Calita, Carretero, con el que el mexicano no solo cortó dos orejas, sino que encontró redención tras un inicio cuesta arriba.
El astado, de 485 kilos, tuvo boyantía y recorrido, condiciones que permitieron a Calita templar, mandar y profundizar por ambos lados. Los molinetes de rodillas, ejecutados con hondura y verdad, rompieron a la plaza.
Un estoconazo fulminante selló su resurgir y desató una petición unánime que lo colocó como el gran triunfador del 47 aniversario de la plaza Vicente Segura.
Antes, en su primer turno, Calita había vivido la otra cara de la moneda. Con Cubetero firmó una faena variada, hilvanando derechazos, naturales, pases de pecho y molinetes.
Pero la suerte suprema se le negó tras dejar tres cuartos de espada y tener que recurrir al descabello, los avisos sonaron y el toro se fue vivo. Ese trago amargo hizo más valiosa su posterior remontada.
En el capítulo de los caballistas, Fauro Aloi abrió su tarde con Sereno, cuajando una faena lucida que conectó rápido con el tendido. Destacó en las banderillas, especialmente en la ejecución cruzada y en el ritmo que mantuvo con las cortas. Lástima que el rejón de muerte quedara a medias; aun así, dejó una actuación de entrega.
Luego vino Vencedor, un toro tardío y con poco fuelle. Fauro Aloi, sin descomponerse, fue paciente y valiente, exponiéndose en cada suerte y extrayendo emoción donde parecía no haberla.

Esta vez sí hundió un rejón certero y paseó una oreja muy merecida, consolidándose como uno de los triunfadores del 47 aniversario.
Borja Jiménez toreó con gusto, naturalidad y pureza. Con su primero, Suspiro, dejó una faena sobria, importante y cargada de estética.
La condición del toro permitió momentos de gran brillo. Pinchó antes de lograr la estocada definitiva, pero su desempeño ya había calado. En el segundo volvió a tocar pelo, redondeando una tarde sólida.
Finalmente, Javier Funtanet dejó una actuación seria y cumplidora. Con Trojano se asentó de menos a más, destacando en las largas y en las cortas. Cerró la plaza con Prete, mostrando oficio, monta elegante y temple, firmando una participación que dejó buena impresión en el 47 aniversario de la plaza Vicente Segura.
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