El equipo del Tec Hidalgo vive su peor temporada en la Liga ABE y se juega la permanencia en el cierre
El brillo que alguna vez emanaron los Borregos del Tec Hidalgo se ha apagado en los últimos tres años, pasando de ser el mejor equipo de la Liga de Asociación de Basquetbol Estudiantil (ABE) a estar al borde del descenso.
La quinteta hidalguense, que en su momento la directiva del propio Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (Itesm) llegó a comparar con el Club Pachuca, al ser también el equipo representativo del estado en una liga estructurada, hoy navega en el fondo de la clasificación general, con un panorama nada alentador para el cierre de la temporada 2025-2026.
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Los Borregos viven su peor campaña en los 12 años de existencia de la Liga ABE, con un récord de 27 derrotas y solo cuatro triunfos en 31 partidos disputados. Tan solo este fin de semana se hundieron más con dos descalabros en sus visitas a la Anáhuac Querétaro (132-93) y a la Universidad Montrer (111-73).
Al equipo le restan solo cuatro partidos para finalizar la campaña y tratar de evitar el descenso; sin embargo, tres de ellos serán fuera de casa y ante rivales que históricamente se le han complicado.
Las primeras pruebas de fuego serán este fin de semana, cuando disputen dos encuentros de la fecha 21: el 27 de marzo en Mexicali, Baja California, ante el Centro de Enseñanza Técnica y Superior (Cetys), y al día siguiente en Guadalajara frente al Tec local.
Posteriormente, tras la reprogramación de encuentros pendientes en la Liga ABE, los Borregos Hidalgo reanudarán su actividad el 10 de abril, con una visita a Saltillo, Coahuila, donde enfrentarán a la Universidad Autónoma del Noreste (UANE).
Después, en lo que podría ser su despedida ante su afición como equipo de la División I, cerrarán la temporada frente al Tec Toluca, en duelo programado para el 17 de abril.

Sin embargo, la caída de los Borregos no es exclusiva de esta campaña, sino consecuencia de decisiones tomadas desde 2023, que llevaron al equipo de protagonista a un conjunto incapaz de responder a las expectativas.
La salida del entrenador español Sergio Molina Soler —el técnico más ganador en la Liga ABE— marcó un punto de inflexión, ya que la directiva no logró llenar ese vacío en el banquillo, pese a apostar por el experimentado Tomás Canizales.
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Bajo el mando de Molina, los Borregos conquistaron el primer título en la campaña inaugural de la Liga ABE, en 2014, y repitieron en 2017, en Puebla, y en 2019, en Pachuca, convirtiendo al Tec Hidalgo en el primer campeón anfitrión de los Ocho Grandes.
Tras su salida, el estratega demostró su impacto al devolver al Tec Santa Fe a la División I y guiarlo al título el año pasado.
En cuanto a Canizales, en su primera temporada logró clasificar al equipo a los Ocho Grandes, donde obtuvo el tercer lugar; sin embargo, en la siguiente campaña quedaron fuera de la fase final, y en la actual se confirmó el declive al estar al borde del descenso.
Hidalgo parece perder así a un equipo que en su momento representó una alternativa más allá del futbol. En contraste, el conjunto femenil del Tec Hidalgo aún pelea por un lugar entre los ocho primeros.
Hoy, lejos de aquella dinastía que imponía respeto en cada duela, los Borregos están contra las cuerdas, con la obligación de rescatar algo más que resultados: el orgullo y la identidad que los convirtieron en referentes. Porque el descenso no solo marcaría el final de una mala temporada, sino el golpe más duro a un proyecto que alguna vez puso a Hidalgo en la élite del basquetbol estudiantil.
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