El joven gladiador hidalguense vive un ascenso constante y se perfila como una de las nuevas promesas del pancracio estatal

Fercho Colón busca convertir sus primeros meses como profesional en el impulso para llegar al extranjero. Foto: Alejandro Velázquez
Apenas suma seis meses como luchador profesional, pero Fercho Colón tiene claro hacia dónde quiere dirigir su carrera. El originario de Tulancingo atraviesa una etapa de crecimiento constante dentro de los encordados, acumulando funciones importantes, oportunidades ante figuras consolidadas y objetivos que apuntan incluso más allá de las fronteras del país.
Su presente dentro de la lucha libre hidalguense se construye función tras función, con la convicción de que el siguiente paso está en buscar campeonatos y abrirse camino en escenarios internacionales.
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“Uno de mis primeros objetivos a corto plazo es ganar un campeonato; estoy mentalizado en conseguirlo. El segundo y el tercero son viajar a Estados Unidos y a Japón para demostrar de qué está hecha la gente de Tulancingo y por qué ahí nació El Santo y otras leyendas próximas a forjarse”, afirmó el gladiador en entrevista con Criterio.
Fercho Colón forma parte de una nueva generación que comienza a hacerse espacio en la lucha libre hidalguense. Aunque su debut profesional ocurrió en noviembre pasado, su historia dentro de los gimnasios comenzó mucho antes.
Su formación requirió casi siete años debido a compromisos laborales, situación que le impedía entrenar con regularidad; sin embargo, una mejora en sus condiciones de trabajo le permitió retomar un sueño que había permanecido pendiente durante mucho tiempo.
“Llevo aproximadamente seis meses luchando. Estuve siete años sin poder entrenar por mi trabajo, pero ahora estamos en una situación mejor y tenemos todo el tiempo para dedicarnos a este hermoso deporte”, explicó.

La espera terminó en el Deportivo 11 de Julio, escenario en el que Fercho Colón tuvo su primera presentación profesional, una noche que recuerda con especial significado.
“Sentí nervios y mucha emoción porque era algo que realmente esperaba hacer desde hace mucho tiempo. Estoy totalmente agradecido porque finalmente se me hizo y, además, dejé a la gente con un buen sabor de boca; esos momentos tan gratos me los llevo en el corazón”, recordó.
Desde entonces, el crecimiento ha sido acelerado. En pocos meses, Fercho Colón ha encontrado espacios en carteleras cada vez más importantes, compartiendo funciones con nombres reconocidos del pancracio nacional y ganándose nuevas oportunidades dentro de la lucha libre hidalguense.
“Me siento muy agradecido, no solo por las oportunidades, sino también por el recibimiento de la gente. He tenido eventos muy importantes y mañana me presento contra mi profesor Aeroboy por un reto de campeonato; estoy muy agradecido por todas estas oportunidades que me han estado llegando”, comentó.
Precisamente, Aeroboy representa una de las influencias más importantes dentro de su formación profesional. El gladiador tulancinguense reconoce el peso que ha tenido su maestro en esta etapa de aprendizaje.
Además de compartir entrenamientos con él, también ha tenido la posibilidad de convivir y enfrentar a luchadores extranjeros, experiencias que considera fundamentales para fortalecer su crecimiento dentro del deporte espectáculo.
“De momento, Aeroboy ha sido uno de los luchadores más importantes con los que he trabajado. También he tenido la oportunidad de compartir con algunos extranjeros como Kaizaru, de Francia, y otros elementos que me han dejado mucho aprendizaje”, señaló.

Una de las características que más llaman la atención de Fercho Colón es su capacidad física. A pesar de competir como peso completo, suele ejecutar movimientos poco habituales para gladiadores de su complexión.
Lejos de considerarlo una excepción, entiende que la evolución física forma parte de las nuevas exigencias de la lucha libre hidalguense.
“Los límites están en la mente. Yo tengo una buena condición y cierta agilidad pese a mi corpulencia, pero hay compañeros que hacen cosas todavía más impresionantes. Ahí están Tiburón o La Puerquiza Extrema; mis respetos para ellos, porque incluso con más peso realizan movimientos más arriesgados”, sostuvo.
Antes de convertirse en luchador profesional, Fercho Colón tampoco contaba con antecedentes familiares dentro del pancracio. Su incursión en este mundo surgió por iniciativa propia, una decisión que inicialmente encontró cierta resistencia en casa.
La anécdota que más recuerda tiene como protagonista a su madre: “Mi mamá no estaba muy convencida de la idea. Me decía que iba a hacer el ridículo y que no le gustaba verme luchar sin máscara. Yo le respondía que había que atreverse a cosas nuevas; el ridículo lo haces un momento, pero el arrepentimiento de no hacer las cosas es eterno”.
Dentro de sus influencias también aparecen nombres que marcaron su afición por la lucha libre desde años atrás.
Aunque actualmente desarrolla un estilo distinto, reconoce que gran parte de su gusto por este deporte nació gracias a la lucha extrema y a varios referentes de esa modalidad.
“Violento Jack fue una de mis principales inspiraciones; también Aeroboy y la lucha libre de Triple A en general. Me motivaron mucho para comenzar este camino”, expresó.

Ese recorrido apenas comienza para Fercho Colón. Con apenas medio año como profesional, ya contempla metas que van desde conquistar campeonatos hasta buscar oportunidades fuera del país.
Estados Unidos y Japón aparecen como los principales objetivos de mediano plazo, aunque tampoco descarta abrirse camino en empresas de mayor alcance.
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“Por supuesto que me gustaría llegar a una empresa importante. Estaría totalmente agradecido y abierto a cualquier oportunidad para crecer más allá del terreno independiente”, manifestó.
Mientras esos objetivos llegan, Fercho Colón continúa construyendo experiencia dentro de la lucha libre hidalguense. Desde Tulancingo, el joven gladiador sigue acumulando kilómetros, funciones y aprendizaje, con la intención de consolidarse como una de las nuevas caras del pancracio estatal.
El camino apenas comienza para Fercho Colón, pero sus metas ya están definidas. Entre campeonatos, escenarios internacionales y el deseo de representar a Tulancingo, el luchador busca abrirse paso en una escena que continúa encontrando nuevos talentos y que hoy tiene en él a uno de sus prospectos más constantes.
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