El nadador de Villa de Tezontepec transformó un proceso médico en una carrera de alto rendimiento que lo llevó a competir en el Oceanman 2025 en Dubái

El nadador originario de Villa de Tezontepec enfrentó a competidores consolidados en el Oceanman 2025. Foto: Alejandro Velázquez
De una circunstancia médica surgió una carrera deportiva que el año pasado cruzó fronteras. Lo que comenzó como un proceso de rehabilitación terminó convirtiéndose en una historia de alto rendimiento que llevó a Kennedy Ezequiel Vargas Betancourt, originario de Villa de Tezontepec, a un escenario internacional como el Oceanman 2025 en Dubái, uno de los eventos más exigentes de aguas abiertas a nivel mundial.
Ese punto de partida define gran parte del recorrido de Kennedy Ezequiel Vargas, quien encontró en la natación algo más que una terapia.
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“Yo tengo seis cirugías en el pie derecho y empecé con terapia con el profesor Levi; él me ayudó a recuperarme y después me enseñó a nadar”, contó en entrevista con Criterio.
A partir de ese proceso, la práctica deportiva se transformó en disciplina y competencia. Kennedy Ezequiel Vargas comenzó a participar en eventos locales y nacionales, hasta que en agosto del año pasado logró el resultado que cambió el rumbo de su trayectoria.
“Mi clasificación se dio en la competencia de Cozumel; ahí obtuve el pase a la final mundial al quedar tercero en el sprint de 1.5 kilómetros y sexto lugar en los 10 kilómetros”, detalló.
Ese desempeño le abrió la puerta a su primer evento internacional. Para Kennedy Ezequiel Vargas, el Oceanman representó un salto abrupto en nivel competitivo y exigencia.
“Fue mi primera vez en un evento internacional y me dejó una experiencia muy bonita; competir en un escenario mundial es completamente distinto”, dijo.
El entorno de la competencia le permitió medir su progreso frente a atletas consolidados. Kennedy Ezequiel Vargas entendió el reto desde el primer contacto con el evento: “Son personas de muy alto nivel, en estatura, físico y preparación, pero aun así me sentí bien; fue una experiencia muy importante”.
La natación ha sido una constante desde temprana edad. Kennedy Ezequiel Vargas entrena desde los ocho años y medio, aunque su proceso no fue lineal. Tras su primera competencia en Acapulco, la pandemia detuvo su desarrollo durante un periodo clave.
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“Desde los nueve hasta los 12 años no toqué alberca; fueron años difíciles porque ya estaba acostumbrado a estar activo”, recordó.
Hoy, con 16 años, Kennedy Ezequiel Vargas es considerado una de las joyas deportivas de Villa de Tezontepec, no solo por sus resultados, sino por la manera en que ha sostenido su formación pese a las pausas obligadas y las limitaciones físicas.
El cierre de 2025 llegó acompañado de un reconocimiento local que resume ese camino, con respaldo institucional y familiar que permitió su participación internacional, un contexto que el nadador asume como parte del proceso sin desviar el enfoque del trabajo deportivo.
De cara a 2026, Kennedy Ezequiel Vargas enfrenta un escenario de pausa antes de definir su calendario competitivo.
“Estoy en espera de una cirugía para la liberación de vías aéreas; si se realiza, no podría competir por al menos cuatro meses”, detalló.
Mientras tanto, su mensaje apunta a la constancia. Kennedy Ezequiel Vargas mantiene claro el origen de su historia, una que nació de la rehabilitación, se convirtió en disciplina y ya dejó huella fuera del país: “Los jóvenes pueden; nadie tiene por qué impedirles sus sueños”.
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