Formado en Pumas, Mozo es la primera transferencia directa de Chivas a Pachuca sin pasado en Verde Valle, marcando un punto de quiebre en la relación histórica
El traspaso de Alan Mozo a Pachuca no solo mueve el mercado rumbo al Clausura 2026, sino que también reescribe una relación histórica entre dos clubes que han construido un puente constante de futbolistas.
Con este movimiento, Chivas concreta su séptima transferencia directa hacia la Bella Airosa, una cifra que confirma la cercanía deportiva entre ambas instituciones a lo largo de dos décadas.
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La historia comenzó hace 20 años, cuando Chivas cedió por primera vez a un jugador a los Tuzos: Juan Pablo Alfaro, en el Clausura 2006. Desde entonces, Pachuca ha recibido talento rojiblanco de manera continua, consolidando una tendencia que hoy vuelve a tomar fuerza con la llegada de Alan Mozo.
Durante estos años, los otros movimientos directos del Guadalajara a Pachuca incluyeron a Javier Ledesma, Alberto Medina, Omar Esparza, Víctor Guzmán y Raúl López, todos ellos futbolistas de extracción cien por ciento rojiblanca, formados en Verde Valle y con ADN tapatío antes de vestir la camiseta hidalguense.

La cesión de Alan Mozo representa una excepción clara, ya que es la primera transferencia directa de Chivas que no tiene vínculo con sus fuerzas básicas. El lateral derecho fue formado en Pumas, tiene ADN auriazul y llegó al Guadalajara en 2022, antes de convertirse ahora en refuerzo de Pachuca, rompiendo así una tradición de cantera rojiblanca.
En sentido contrario, Chivas también alcanza a Pachuca en número de operaciones directas, ya que con este movimiento se igualan siete traspasos por bando. Los Tuzos habían tomado ventaja con la reciente venta de Bryan González el verano pasado, confirmando una relación comercial equilibrada entre ambas directivas.
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Antes del Cotorro, Pachuca ya había enviado a Guadalajara a Manuel el Pájaro Ríos —siendo la primera operación entre ambos clubes, en 1998—, Sergio Santana, Omar Arellano Riverón, Julio Gómez, Rodolfo Pizarro y José Castillo, una lista que consolidó el flujo constante de talento desde la Bella Airosa hacia Verde Valle.
Con esta transferencia, Alan Mozo se convierte además en el futbolista número 37 que ha defendido las camisetas de Chivas y Pachuca en torneos cortos, una cifra que refleja la profundidad del vínculo entre ambos clubes más allá de las negociaciones directas.
A esa lista se suman nombres que llegaron por rutas distintas, como Manuel Vidrio, Camilo Romero, Omar Arellano Nuño, Edwin Borboa, Benjamín Galindo Jr., Javier Chofis López y Jesús Brígido, además de otros históricos como Antonio Torres Servín, Ignacio Hierro, Jaime Ordiales, Néstor Calderón, Rafael Márquez Lugo, Roberto Alvarado, Jared Borgetti y Benjamín Galindo.
Hoy, con Alan Mozo como protagonista, Chivas y Pachuca vuelven a cruzar caminos, reafirmando una relación única en la Liga MX, marcada por transferencias constantes, historias compartidas y un intercambio que sigue creciendo torneo tras torneo.
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