Apenas comienza a nublarse y Mariana y sus vecinos rezan para que la lluvia no sea intensa, para que no granice, que el cárcamo aguante el torrente y no se desborde el canal. Es la misma historia año con año

Apenas comienza a nublarse y Mariana y sus vecinos rezan para que la lluvia no sea intensa, para que no granice, que el cárcamo aguante el torrente y no se desborde el canal.
Es la misma historia año con año. Al iniciar la temporada de lluvias estas familias saben que tienen que estar preparadas para lo que venga.
Con mucha ilusión y sacrificio, Mariana adquirió su vivienda con un crédito, esto ocurrió en el año 2004 y con tal de venderle la casa los desarrolladores le pintaron un panorama maravilloso.
Le ofrecieron tranquilidad en un fraccionamiento con zonas verdes, amenidades para los niños, pero lo que olvidaron decirle es que de junio a octubre iban a contar con una alberca y todo por las inundaciones.
Construido en 2002 con el nombre de Privadas del Sur, durante la administración de Manuel Ángel Núñez, este fraccionamiento de mil 660 casas se edificó en la parte baja de un canal que desfogaba el agua desde la zona montañosa y atravesaba Pachuca por el Río de las Avenidas.
A ciencia cierta no se sabe si los desarrolladores cumplieron con el insignificante requisito del cambio de uso del suelo y si les requirieron la manifestación de impacto ambiental o de plano se hicieron güeyes y construyeron como se les dio su rechingada gana, pero lo que sí es un hecho es que, a 23 años de su creación, este complejo habitacional solo les ha dado dolores de cabeza a sus dueños.
Ha pasado el tiempo, inundaciones van e inundaciones vienen y nomás no hay nadie que le entre al toro para resolver un problema que las autoridades dejaron crecer y no hay forma de que los pobladores de esta zona puedan respirar tranquilos con la certeza de que ellos y su patrimonio están seguros. Lo preocupante es que, como cada año, las acciones a la contingencia no son preventivas, todos reaccionan cuando el niño ya se ahogó (literal).
Es cierto que las lluvias cada vez son más intensas, llamadas de manera elegante atípicas. Pero también es cierto que los pronósticos ahora son más certeros y te dan una idea de por dónde va a llegar el chingadazo de agua.
Pero, como siempre, los responsables de la Protección Civil solo son reactivos y ya cuando está la contingencia es entonces que actúan, aunque, en ocasiones, son los ciudadanos quienes ya han aprendido a lidiar con la emergencia y hasta tienen sus grupos de WhatsApp y desde ahí generan sus alertas, mientras las autoridades deciden instalar albergues tan lejos del sitio que los damnificados prefieren quedarse cerca de sus casas para evitar que les roben lo poco que les deje el agua.
Total, que ahora estamos como al principio, tratando de saber si para esta añeja problemática ya hay alguna propuesta de solución.
El alcalde de Mineral de la Reforma ya dijo que de plano se requiere harta lana con la que no cuenta su administración, así que no cuenten con él.
Pero, eso sí, para prevenir nuevas inundaciones, ya dispuso de un chingo de costales con arena para contener el torrente si nos llega otra lluvia atípica, como las que se esperan con estos huracanes que no dan tregua y que sus bandas nubosas nos llegan hasta acá.
Así que, como Mariana y sus vecinos, solo nos queda rezar para que los efectos de Erik nos agarren confesados y también hacemos votos para que las autoridades ahora sí pongan remedio a tantos años de abandono, porque ¡YA CHOLE!
Y ya que hablamos de viviendas, de plano el que no tuvo madre fue el director de Infonavit al declarar que los invasores de casas podrían quedarse con ellas.
O sea que este funcionario está a favor de la ilegalidad. Vaya tipejo.
Ahora que en Campeche y Puebla se puso de moda chingarse a los periodistas, valdría la pena darle una revisada a la Ley de Protección a los Periodistas que nada más no avanza, no vaya a ser la de malas.
Espero sus comentarios.
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