El tema es que modernizar el Tuzobús no es colocar televisiones al interior de las unidades para el entretenimiento del pasajero —quizá para no hacer pesados los tardados traslados—, colocar bocinas con música en las unidades alimentadoras ni mucho menos poner unidades expendedoras de bebidas azucaradas al exterior de las estaciones

En las últimas ediciones de Sucinto y su cinto me he dedicado a hablar en este espacio sobre el transporte público en Pachuca. Esta ocasión, como prometí en la anterior publicación, hablaremos del Tuzobús, ese lastre de Pachuca del que todos nos hemos quejado más de una vez.
Esto, luego de que usuarios de redes sociales se quejaran públicamente en el perfil oficial de este, en teoría, BRT (Autobús de Tránsito Rápido, por sus siglas en inglés), que de rápido no tiene nada… Y es que son las mismas personas usuarias quienes han reclamado que esperan hasta 40 minutos para que pase un autobús de la ruta troncal.
La cosa empeora cuando hay que tomar alimentadoras, pues señalan que aguardan hasta 20 minutos y lo que debería ser un recorrido de 20 o 30 minutos en Pachuca se demora hasta una hora y 20 minutos, dependiendo qué tanto haya que esperar y de si es fin de semana o días hábiles.
También señalan los usuarios que la ruta alimentadora que va hacia los hospitales solo acepta efectivo, a diferencia de las unidades similares que sí reciben la tarjeta magnética propia de este servicio. La queja es porque son personas con discapacidad, de la tercera edad o estudiantes, quienes con su tarjeta tienen acceso a un descuento por cualquiera de esas condiciones.
Así pues, desde que este proyecto empezó —que en 45 días cumplirá 10 años de operaciones, tras su implementación el 16 de agosto de 2015—, muchas han sido las empresas que lo han operado.
Hemos visto incluso manifestaciones de los operadores, quienes se han quejado por no haber recibido, en su momento, sus utilidades, a las que los acostumbraron durante el primer año de ejercicio por recibir hasta 10 mil pesos cada uno.
Si bien es necesario este tipo de transporte en la capital hidalguense, muchos solicitan que se actualice, modernice y, sobre todo, sea eficiente. El tema es que modernizar el Tuzobús no es colocar televisiones al interior de las unidades para el entretenimiento del pasajero —quizá para no hacer pesados los tardados traslados—, colocar bocinas con música en las unidades alimentadoras ni mucho menos poner unidades expendedoras de bebidas azucaradas al exterior de las estaciones.
Modernizar, actualizar y hacer eficiente al Tuzobús requiere de una millonaria inversión que debe ser destinada en la compra de unidades nuevas, amigables con el ambiente, accesibles para todas las personas que viven con alguna discapacidad, para las mujeres, para los hombres, para los niños, para todas, todos y todes.
Nos vendieron un proyecto eficiente, moderno y rápido y de eso solo queda, hasta ahora, la ilusión. Ya la gente ha pedido que lo retiren y que regresen las combis, pero también hay que aceptar que en Pachuca ya no resulta eficiente usar ese tipo de transporte por todos lados, aunque haya quienes las echen de menos por la velocidad que implicaba.
A 45 días de que se cumplan los primeros 10 años de operación del Tuzobús, no hemos vuelto a ver aquellas imágenes con las que fue lanzado esto proyecto: el gobernador en turno subiéndose a las flamantes unidades ni los secretarios de Transporte a bordo de las mismas. Eso fue solo un ensueño, porque ahora ellos no se paran ni para echarle una checadita. De los baños inservibles al interior de algunas estaciones, mejor ni hablamos, aunque de verdad eran necesarios.
Urge que se apliquen acciones en favor de todas las modalidades de transporte público en Hidalgo, porque parece que las acciones que se llevan a cabo solo están destinadas a favorecer a los propietarios de las concesiones de la modalidad individual.
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