Cuando los vecinos de la región norte del estado ya estaban más que listos para iniciar con todos los preparativos para los festejos de la fiesta más importante, el Xantolo, y con la esperanza de recibir el cacao, que es uno de los ingredientes que no pueden faltar en la ofrenda para recibir a los fieles difuntos, resulta que por no haber previsto con suficiente anticipación la adquisición de este producto, ahora a la mitad de los habitantes de la Huasteca no les va a tocar cacao, sino puro chile.

Mal y de malas en la Huasteca hidalguense.
Cuando los vecinos de la región norte del estado ya estaban más que listos para iniciar con todos los preparativos para los festejos de la fiesta más importante, el Xantolo, y con la esperanza de recibir el cacao, que es uno de los ingredientes que no pueden faltar en la ofrenda para recibir a los fieles difuntos, resulta que por no haber previsto con suficiente anticipación la adquisición de este producto, ahora a la mitad de los habitantes de la Huasteca no les va a tocar cacao, sino puro chile.
El argumento es que la sequía había mermado la producción de cacao, situación que a los huastecos los hizo levantar la ceja, como dudando de la explicación que les fue a dar la Subsecretaría de Gobierno, ya que en el año anterior México e Hidalgo habían padecido una sequía similar o más prolongada que este 2024 y sin embargo el cacao llegó a tiempo y en cantidad suficiente para cumplir con los difuntos que estaban por llegar. Así que ante esta disminución de cacao a repartir, los habitantes de la Huasteca, que son casi tan mal hablados como en esta columna, malpensaron y dijeron, muy a su estilo, que alguien se había apendejado a la hora de adquirir este ingrediente indispensable para recibir como se debe a los difuntos.
Por supuesto que ante esta falta de cacao, que es parte del ritual ancestral para Xantolo, la fiesta más grande de la región, los huastecos recurren a la compra en las tiendas, lo que significa que tendrán que pagar un sobreprecio del 200 por ciento, porque de costar 200 pesos el kilo, el precio se disparó hasta más de 600 pesos, a lo que los vecinos de Huejutla simple y sencillamente y con todo el dolor de su corazón y de su bolsillo desembolsaron la cantidad, no sin antes recordarle su jefa al vendedor.
Y no es para menos el encabronamiento, porque la mayoría ahorra durante todo el año para enfrentar los gastos de esta fiesta tradicional, así que tener que pagar una lana más por algo que durante décadas recibieron como parte del apoyo que el gobierno les daba para reforzar la parte cultural de este festejo y que en la Huasteca no es poca cosa, los hace exclamar, ¡qué poca jefa!
Así que este año habrá menos chocolate en las ofrendas y los huastecos tendrán que conformarse con ofertar cafecito con piquete a los visitantes.
Ya que hablamos de males, en Pachuca y Mineral de la Reforma continúa la crisis de la basura, mal con el que inició esta administración y que nomás no se puede solucionar.
Total, que primero fueron los camiones casi inservibles que recibieron los nuevos alcaldes y que por ello la deficiente recolección de los residuos sólidos que generan los habitantes de más de 300 colonias de la capital hidalguense.
A jalones y tirones, inicialmente se resolvió el problema y las cosas iban más o menos jalando, pero, como nunca falta un pelo en la sopa, resultó que una declaración fuera de lugar y poco prudente desató otra vez la furia de los ejidatarios que tienen en sus terrenos el relleno sanitario.
Con el cierre del tiradero decenas de camiones cargados de casi 400 toneladas de basura de los municipios Pachuca y Mineral de la Reforma se quedaron sin poder depositar la basura para iniciar la recolección de los residuos sólidos.
Ante este desmadre de basura, los alcaldes tratan de corregirle la plana a quien debería estar ya superando el manejo ancestral de la basura y proyectar también en esta área a Hidalgo a otro nivel.
Y mientras esto ocurre, el pueblo que se chingue y cargue con su basura.
Espero sus comentarios.