Si algo le hace falta a la clase política es una buena dosis de humildad, para que de verdad estén cerca de la gente, no solo en tiempos de elecciones o cuando necesitan convencer al pueblo para que les entregue su sufragio…

La política y el pueblo deberían tener una relación simbiótica, donde ambos dependen el uno del otro. Sin embargo, en los últimos años, especialmente, los políticos parecen haber decidido que el pueblo ya no es tan importante, y se han alejado por completo de quienes se supone que deben representar.
Existen muchas formas en las que los políticos, y quienes ocupan cargos públicos, se distancian de la ciudadanía. Un claro ejemplo de esto son las oficinas burocráticas, donde, en lugar de brindar soluciones a la gente, parece que los burócratas se sienten tocados por el cielo. Lo único que hacen es complicar la vida a aquellos que intentan resolver trámites o simplemente sacar un papel, y ni hablar de los problemas sociales cotidianos, que quedan fuera de su radar.
Lo mismo ocurre con aquellos que, a través del voto, obtienen un cargo público: alcaldes, diputados, senadores y hasta los secretarios de gobierno. Todos ellos deberían ser los primeros en tener una conexión directa y cercana con la gente que los elige.
Pero no, en vez de acercarse, se dedican a poner vallas, aislarse en lugares exclusivos y evitar que el pueblo participe en los actos representativos, como las tomas de protesta, inauguraciones y hasta conciertos. A los políticos les gusta mantenerse en sus burbujas de poder, donde todo está a su favor, hasta que se acerca una elección y, ahí sí, recuerdan que deben “bajar al pueblo” para pedir su voto.
Tal vez algunos piensen que esto no les aplica, pero la realidad es que este fenómeno trasciende todos los colores políticos. La arrogancia y el distanciamiento parecen ser el denominador común, sin importar de qué partido se trate.
Si algo le hace falta a la clase política es una buena dosis de humildad, para que de verdad estén cerca de la gente, no solo en tiempos de elecciones o cuando necesitan convencer al pueblo para que les entregue su sufragio. De lo contrario, la desconexión seguirá creciendo y no será por culpa de los ciudadanos, sino de los mismos políticos que insisten en vivir en su torre de marfil.
Siguen los casos de maltrato animal en Hidalgo. Ahora tocó en Mineral de la Reforma, donde una mujer fue captada arrastrando a un perro desde su auto… Parece que como ciudadanía de plano no entendemos y que las leyes que tenemos se han quedado cortas, ya que los casos parece que aumentan en lugar de reducirse.