El talento existe, la infraestructura está en marcha, y la ciudadanía está lista para participar. Lo que hace falta es voluntad política sostenida para que Pachuca se convierta, con justicia y orgullo, en la capital del turismo cultural del centro del país

José Raquel Badillo
En los últimos 20 años, Hidalgo ha desarrollado diversas políticas públicas orientadas a fortalecer el turismo y la cultura, con el objetivo de posicionar a Pachuca como un polo de atracción en el centro del país. Desde la inauguración del auditorio Gota de Plata, en 2005, hasta la reciente apertura del Parque Cultural Hidalguense en la Zona Plateada, cada administración ha impulsado proyectos que han cambiado la fisonomía de la capital hidalguense y su oferta para visitantes locales y foráneos.
La inversión en infraestructura cultural ha sido una constante. El parque David Ben Gurión, inaugurado en paralelo al auditorio Gota de Plata, introdujo un nuevo modelo de espacio público con un mosaico monumental y zonas de esparcimiento. A lo largo de los años, se sumaron otros elementos clave, como la Biblioteca Central del Estado Ricardo Garibay, el Salón de la Fama del Futbol Internacional, el Centro de Convenciones Tuzoforum y museos interactivos. Todos estos espacios se ubicaron estratégicamente para conformar un circuito cultural que ha modernizado la imagen urbana de Pachuca. La más reciente obra, el Parque Cultural Hidalguense, representa una inversión de casi 374 millones de pesos y busca consolidarse como epicentro de la vida artística, recreativa y social de la ciudad.
Paralelamente, el estado ha desplegado campañas de promoción ambiciosas para atraer visitantes. Hidalgo en la piel, lanzada en 2008 y relanzada en 2014, marcó un punto de inflexión al dotar al estado de una marca turística distintiva. En años recientes, con ¡Hidalgo tiene algo!, se ha apostado por una narrativa que une tradición y modernidad para captar públicos más amplios. Esta estrategia se ha complementado con el impulso al programa federal de Pueblos Mágicos, que ha permitido a Hidalgo consolidar nueve destinos con esta denominación, integrando historia, naturaleza y cultura.
No obstante, la infraestructura y la promoción no bastan sin el respaldo de políticas sólidas de apoyo al talento local y de seguridad. Hidalgo ha mantenido una línea constante en la aplicación de programas federales como el Pecda y el Pacmyc, beneficiando a cientos de artistas, colectivos y comunidades a lo largo del estado. Además, la relativa paz y estabilidad que caracteriza a Pachuca en comparación con otras capitales estatales ha sido un factor decisivo para atraer visitantes y eventos masivos, como el Tianguis Nacional de Pueblos Mágicos o la réplica de la Capilla Sixtina, que han colocado a la ciudad en el mapa nacional e internacional.
Los resultados han sido palpables. En 2019, Hidalgo alcanzó su cifra récord con más de 9.8 millones de visitantes y una derrama económica superior a los tres mil millones de pesos. Aunque la pandemia detuvo esta tendencia, los últimos años han mostrado una recuperación sostenida. El turismo representa ya el ocho por ciento del empleo estatal, y su peso económico continúa creciendo.
Sin embargo, también han quedado evidenciadas ciertas debilidades. La falta de continuidad entre administraciones ha frenado algunos proyectos, y aún hay desafíos como la corta estancia promedio de los turistas, la dispersión de la oferta y la necesidad de integrar a la ciudadanía como protagonista activa del desarrollo cultural. En este contexto, el recién inaugurado Parque Cultural puede ser el punto de partida para una nueva etapa, siempre que se acompañe de un plan integral que articule infraestructura, movilidad, promoción, seguridad e identidad local.
Hoy más que nunca, Hidalgo necesita consolidar lo avanzado y corregir las omisiones del pasado. Es tiempo de invertir con visión, con sensibilidad y con compromiso. La cultura y el turismo no son lujos, sino motores de bienestar colectivo. El talento existe, la infraestructura está en marcha, y la ciudadanía está lista para participar. Lo que hace falta es voluntad política sostenida para que Pachuca se convierta, con justicia y orgullo, en la capital del turismo cultural del centro del país.
DICE RACHY:
Bien por estos proyectos culturales. En corto, el tren de la Cdmx a Pachuca puede catapultar a la Bella Airosa para atraer el turismo cultural.
Ciudades como Guadalajara —con su FIL, entre otros eventos culturales— y Guanajuato —con su Festival Cervantino y muchas otras ofertas culturales— han perdido afluencia turística por la ola de violencia. Es hora de que Pachuca sea bella y salga airosa.