La podredumbre humana disfrazada de opinión, demeritando el actuar de las mujeres en política a la menor provocación, juzgando sus decisiones políticas basadas solo en estereotipos de género del siglo pasado

La lucha por los derechos de las mujeres ha sido peleada por ellas durante muchos años. En México apenas en 1953 se reconoció constitucionalmente su igualdad de derechos políticos frente a los hombres y con ellos, el de votar y ser votadas en elecciones federales.
De ahí el camino ha sido largo y sinuoso si de igualdad hablamos, la vida pública mexicana ha sido protagonizada exclusivamente por los hombres desde el inicio y la lucha política de las mujeres resultaba incómoda para el pensamiento colectivo social.
Comenzaron a darse los primeros avances tangibles hacia la igualdad en política apenas en los años 90 cuando en la ley electoral se obligó a los partidos políticos a postular determinado porcentaje de las candidaturas a favor de un género en particular, primero 70-30 y después 60-40.
Resulta paradójico, pero muy importante, mencionar que en esos entonces el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales no mencionaba qué género debía ocupar qué porcentaje y todos los partidos, sin excepción, consideraron que el porcentaje minoritario debía estar dirigido a las mujeres; el retrato de la época.
Después vino la más reciente reforma constitucional en materia político-electoral de 2014, donde se obligó a los partidos políticos a postular sus candidaturas paritariamente entre hombres y mujeres. Posteriormente han venido los esfuerzos para alcanzar la paridad entre hombres y mujeres ya en el acceso a los cargos de elección popular, a través de acciones afirmativas en gubernaturas y ayuntamientos.
Con esto, llegó el 2024 y con él la elección de la doctora Claudia Sheinbaum como presidenta de la República; una mujer arribó así al más alto cargo de elección popular por primera vez en la historia del México independiente, dos siglos después.
Sin embargo, ni la lucha ni la misoginia han terminado. Basta echar un vistazo a lo que se asoma en las redes sociales, la podredumbre humana disfrazada de opinión, demeritando el actuar de las mujeres en política a la menor provocación, juzgando sus decisiones políticas basadas solo en estereotipos de género del siglo pasado.
Ese es uno de tantos techos de cristal que hay que romper, el que se genera en las discusiones en casa o en el trabajo contra las mujeres, el de las conversaciones cerradas donde se antepone la violencia política contra las mujeres, a los argumentos objetivos y la crítica pública.
Falta mucho por hacer a favor de las mujeres en política, pero un gran comienzo podría iniciar en nuestro propio pensamiento.
¡Recibe las noticias al momento en tu Whatsapp! Únete a nuestro Canal: https://bit.ly/3S0OztH