Imagen: Fortino Moedano
 · 
Hace (13) meses

La Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo tortura a sus empleados

Carlos Hernández Rivera, secretario particular de Salvador Cruz Neri —secretario de Seguridad Pública de Hidalgo (SSPH)—, aplica actos de tortura a una buena parte de trabajadores de la institución, especialmente aquellos que han osado cometer alguna falta administrativa o desobedecer alguna orden o indicación de la superioridad, entiéndase sus jefes inmediatos, quienes rápidamente acusan de lo propio o disposiciones directamente del secretario

Imagen: La Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo tortura a sus empleados
Compartir:

Carlos Hernández Rivera, secretario particular de Salvador Cruz Neri —secretario de Seguridad Pública de Hidalgo (SSPH)—, aplica actos de tortura a una buena parte de trabajadores de la institución, especialmente aquellos que han osado cometer alguna falta administrativa o desobedecer alguna orden o indicación de la superioridad, entiéndase sus jefes inmediatos, quienes rápidamente acusan de lo propio o disposiciones directamente del secretario. Está peor que en el Ejército.

Estas prácticas crueles, encabezadas por Carlos, consisten en mantener durante varias semanas, o incluso meses, a los castigados para que permanezcan sentados, sin hacer nada, durante largas horas, en los sillones de una sala adjunta al despacho de Cruz Neri. No tienen derecho de platicar con los vecinos so pena de ser reconvenidos, donde permanecen hasta las 9 o 10 de la noche, no importando que el transporte de estos empleados, en su mayoría, sea a través de combis de pasajeros que terminan sus rutas a las 8:45 pm. Los trabajadores se ven obligados a caminar hasta sus casas por largos tramos de carretera desde Campo de Tiro.

Carlitos, como le dicen sus cercanos, tiene el control de todo, nada se mueve sin su autorización, donde aplica sus ejercicios más crueles, donde los va rolando, para hacerlos novedad, como mandar a algunos trabajadores que se la pasen a la intemperie en los patios amplios de la dependencia, soportando intensos rayos de sol, corrientes de aire frío, se resguardan donde pueden y ven pasar las horas, sin hacer nada, hasta que termina la jornada del día. Al día siguiente, lo mismo. Es más desesperante no hacer nada, y lo sabe Carlitos.

Hasta para ir al sanitario deben pedir autorización de Carlos estos trabajadores castigados, quienes incluso no pueden soportar la espera de la orden y ensucian sus ropas, sintiéndose humillados por estas prácticas arcaicas, detestables y aldeanas.

Nada le importa a la alta dirección de las quejas que puedan expresar los trabajadores castigados, pues al menor rasgo de inconformidad les duplican el tiempo de estancia en esas condiciones. Existen trabajadores, bien identificados, que prefirieron guardar el anonimato, que relatan que han permanecido por varios meses en estas condiciones de crueldad y tortura, porque se sienten menospreciados, sobajados, abusados y denigrados.

Seguramente estas prácticas las aprendió Carlitos hasta la náusea del propio secretario Salvador Cruz Neri, pues es conocido de todos que, en muchas ocasiones, Carlitos sale del despacho de Cruz Neri con la cara crispada después de recibir una sarta de reprimendas, muchas de ellas también crueles y denigrantes, donde el secretario no lo baja de tonto, inepto, irresponsable y poco serio, donde le levanta la voz en un griterío que se escucha en los alrededores, lo que provoca que Hernández Rivera busque lo más pronto con quién desquitarse y al primero que se le ponga enfrente le receta una batería de improperios y malas palabras que los hace temblar.

Aunque ya están acostumbrados a recibir este trato de manera frecuente, los trabajadores del círculo cercano todavía se alarman cuando reciben reprimendas, pues seguramente conocen que esto es solamente superficial, los verdaderos castigos están detrás, donde nadie los ve, pero que existen, porque se les descompone el alma cuando son amonestados.

También no quieren perder privilegios, porque todo este staff de personal cercano al secretario Cruz Neri recibe gasolina gratis para movilizarse, desayunos, comidas y cenas diario, con cargo al erario y las viandas son pedidas en restaurantes de lujo, costosas, porque se dejan pedir con los platillos más sofisticados y de cocina gourmet. Todos se dan un atracón diario, aproximadamente una decena de privilegiados, que a veces se convierte en más de 15, donde se encierran hasta que no queda nada del pedido. Puro dispendio, a costa del erario.

Todo lo autoriza Carlos Hernández Rivera, su firma vale oro, porque donde plasma sus garabatos oficiales significa que los deben atender como reyes, que está abierta la chequera a discreción, lo que haga falta, sin miramientos, porque lo merecen todo, lo mejor es para ellos y para nadie más. Se sienten superiores y lo deben confirmar.

Carlitos contrata y corre a discreción a quien se le da la gana, decenas de personas pasan por sus manos cada mes, donde aplica los criterios que se le ocurren, nada sistematizado ni sustentado, puras ocurrencias, muchas de ellas desalmadas e inhumanas, pues nada le importa que los despedidos le imploren que necesitan el trabajo porque tienen que mantener a su familia, que tiene hambre, que la falta que cometieron es leve, es administrativa, pero nada cuenta, se aplica la máxima “y te llamabas”.

Hay muchas demandas ante distintas autoridades de justicia por estas tropelías cometidas por Salvador Cruz Neri y su particular Carlitos, donde ya nadie los aguanta. Algunas de estas denuncias se encuentran pegadas en los tableros notificadores de la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo, porque la ley los obliga, no porque sean transparentes. Por ellos, todo estaría oculto, como en los tiempos de la inquisición.

También Carlitos tiene el control total de la oficina de Comunicación Social de la SSPH, a cargo de una empleada irrelevante, que todo permite. Este personaje ata y desata en esta oficina, al grado de que hasta una coma le quita o le pone de lo que se manda a publicar en los medios de comunicación, nada escapa de sus manos respecto de los medios de comunicación. Seguramente por eso, esta secretaría recibe constantemente golpes y cuestionamientos en su actuar porque no existe una política de comunicación profesional ni profesionales que la dirijan, pues solo basta con improvisaciones, aunque no sepa nada del tema, solo con la confianza que le tiene el secretario Cruz Neri, que por cierto debería ser revisada, porque algo está fallando.

Al grado de pura improvisación llega este tema que, cuando aparece una crítica a la SSPH en algún medio de comunicación, Carlitos y su séquito llegan al descaro de reírse de lo publicado y exclaman que “ya estamos acostumbrados a los golpes”. Cinismo es el calificativo para estas posturas de los personajes de marras, que solo buscan por su beneficio, pero que poco saben defender el prestigio de la institución y menos dar la cara ante temas espinosos; no saben cómo hacerlo, no les llega la neurona, aunque tengan enfrente la solución. Varios comunicadores experimentados han pasado por esta oficina de Comunicación Social, pero todos han sido corridos porque les estorban a los genios en turno. No entienden que el desprestigio no solo afecta a la SSPH y los personajes en turno cono Carlitos y Cruz Neri, sino que todo llega hasta el gobernador Julio Menchaca Salazar.

Nadie espera que esto cambie, porque para las alturas no hace falta modificar ni ajustar nada. También nos tenemos que acostumbrar a que no pasa nada.

Compartir:
Relacionados
Imagen: El Spiderman que nos merecemos
Hace 1 días
Imagen: 2028: Gubernatura y Elección Judicial
Hace 1 días
Imagen: ¡¡¡Vamos, México!!!
Hace 1 días
Imagen: El juego que trasciende la cancha
Hace 1 días
Se dice
/seDiceGift.png
Especiales Criterio
/transformacion.jpeg
Suscribete
/suscribete.jpg

© Copyright 2026, Derechos reservados | Grupo Criterio | Política de privacidad

logo
HOLA Y BIENVENIDO
Suscríbete y así estarás apoyando a crear contenido de calidad
SUSCRÍBETE
Cerrar sesión