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Hace (25) meses
La importancia de la integridad
Guillermo Corrales
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El servicio público, entendido como una forma de hacer carrera profesional, es una de las actividades más enriquecedoras y con mayor nivel de exigencia. Vivimos – por fortuna – en un país cada vez más transparente, gracias al empuje de una sociedad interesada en el quehacer público.

Quienes trabajamos como servidores tenemos una serie de obligaciones y exigencias legales que van desde el cuidado de nuestro actuar público y privado, de la forma en que nuestro patrimonio evoluciona y que sea consecuente con los ingresos reportados, hasta con la obligación de cumplir con lo que la Constitución y las leyes nos ordenan.

Pero ojalá esto se cumpliera a cabalidad en todos los casos, cuestión que lamentablemente no siempre sucede.

Existen estudios como la Estrategia Nacional de Cultura Cívica 2017-2023 del Instituto Nacional Electoral (ENCCIVICA) que con toda seriedad refiere que en México existe una desafección por los asuntos públicos, esto significa que una parte muy importante de la ciudadanía no encuentra interés en involucrarse en los temas públicos de su entorno.

En otras palabras, una parte importante de la ciudadanía no se interesa por lo que pasa en su colonia, en su comunidad o en su municipio porque asegura que su participación no generará ningún cambio o ningún resultado positivo. Hoy, hay una idea colectiva en nuestra sociedad de que lo público sufre del síndrome del Gatopardismo: cambiar todo para que nada cambie.

Aquí es donde entra la importancia de la integridad como concepto reformador del pensamiento colectivo, aquí es donde debe iniciar el camino hacia un nueva idea de lo que es la vida pública y por consecuencia el servicio público. El viernes pasado las autoridades electorales tanto administrativas como jurisdiccionales estatal, nacional y federal, firmamos un Acuerdo junto con la mayoría de los partidos políticos que busca precisamente poner a la integridad como primer componente para hacer campaña en este proceso electoral en el que renovaremos la gubernatura del estado.

Cumplir la ley (guste o no) en sus términos, es alimentar al Estado de Derecho y esa es la principal condición para que haya democracia. Si no se respetan las reglas del juego, no hay ganador, si no se respetan las reglas de juego por parte de los actores políticos y las autoridades electorales, se continuará alimentando esta desafección de la ciudadanía por los asuntos públicos que refiere la ENCCIVICA.

A nadie le conviene que nuestra democracia tenga a la sociedad a kilómetros de distancia; entonces, hagamos lo que nos toca, respetando la ley.

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