Comienza 2025 y para Hidalgo hay muy buenas noticias, pero hay también algunas no muy buenas.

Comienza 2025 y para Hidalgo hay muy buenas noticias, pero hay también algunas no muy buenas.
El reciente anuncio de la reconversión en el modo de producir energía en la termoeléctrica de Tula por supuesto que son buenas noticias. El hecho de que una empresa que por más de 50 años ha contaminado el aire de la casa de los Atlantes, esos gigantes de piedra que por cinco décadas han padecido al igual que los habitantes la lluvia ácida, pueden tener un pequeño respiro a tanta cochinada que emite la termo.
Sin embargo, eso de que se puede convertir a Tula en una ciudad limpia cuando ha sido considerada por la ONU como la más contaminada del mundo está muy cabrón. Y no es que “ningún chile nos embone”, como dijera Peñita, pero para en verdad limpiar a Tula tendrían que mejorar sus procesos la refinería Miguel Hidalgo, las cementeras, las petroquímicas y eso solo considerando el tema del aire.
La limpieza de las aguas, ahí sí fue cuando la puerca torció el rabo. Cómo educar a los industriales de Ciudad de México y la zona metropolitana para que no descarguen sus aguas residuales sin antes someterlas a un mínimo tratamiento. A estos empresarios que suponemos se sienten indestructibles ellos y sus familias y que la contaminación les hace lo que el viento a Juárez, les vale madre contaminar y vierten sin el menor remordimiento aguas contaminadas, algunas con metales pesados, y que mezcladas con las aguas pluviales van directo a la zona de Tula.
Total, que se chinguen los más pendejos. Y ese pensamiento ojete ha permanecido por más de 50 años y ahora suponer ingenuamente que van a convertirse en empresarios modelo, preocupados por el medio ambiente, es pecar de ingenuos.
Así que menuda tarea tiene la presidenta Sheinbaum, porque no es nada más “enchílame esta gorda”. Estos sujetos, llamados empresarios, no son nada fáciles de convencer de que no descarguen contaminantes a los drenajes, porque esa cochinada que mandan a Hidalgo se les puede regresar, pero eso a ellos les vale una chingada.
De nada han servido los esfuerzos de la Secretaría de Turismo de promocionar los sitios más emblemáticos de Hidalgo para que los turistas acudan a vacacionar. Son innumerables las recomendaciones, los cursos para los prestadores de servicios, invitarlos a que haya un trato amable para los visitantes, porque en el Pueblo Mágico de Real del Monte en algunos restaurantes de plano tratan a los turistas con la punta del pie y además como si les hicieran un favor.
Además, en estos días de vacaciones la limpieza del lugar dejaba mucho que desear: los visitantes que no respetan y tiran la basura y los pocos contenedores dispuestos y la deficiente recolección de desechos no ayudan a que los turistas regresen.
Y ya que hablamos de basura, en Pachuca de nada sirvieron los anuncios de una forma más eficiente de manejar la basura, con una nueva empresa, porque las avenidas siguen igual de cochinas y si bien es cierto lo que dijo el alcalde, de que la gente sigue tirando la basura en la calle, también es cierto que los camiones recolectores pasan cuando se les da la gana o dejan de pasar hasta una semana, así que habría que revisar si esa nueva empresa, que por cierto va a resultar más cara para el municipio y, por supuesto, para los contribuyentes, en verdad ofrece un buen servicio.
Espero sus comentarios.