
En 2026 el crecimiento de México será bajo y la incertidumbre seguirá dominando. El factor que más afecta a la inversión es la revisión del T-MEC y el efecto se ve en proyectos pospuestos, contratación que no despega y consumo que pierde fuerza.
El martes pasado, el Banco Mundial recortó su previsión del crecimiento de México en 2026, de 1.4 por ciento a 1.3 por ciento, debido a las tensiones comerciales y la proximidad de la revisión del T-MEC. Ese mismo día, la ONU coincidió en 1.3 por ciento. Y el 7 de enero, la Encuesta de Expectativas de Citibanamex subió su pronóstico del 1.2 por ciento al 1.3 por ciento. El contexto importa porque en 2025 el PIB se estancó al crecer apenas 0.4 por ciento.
El rango es revelador: Banorte señala 1.8 por ciento y Scotiabank 0.6 por ciento. En el pronóstico oficial, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) insiste en 1.8 por ciento-2.8 por ciento. Entre uno y otro extremo, el número que se repite es 1.3 por ciento (BBVA y HSBC). La OCDE estima 1.2 por ciento; la CEPAL, 1.3 por ciento, y el FMI, entre 1.2 por ciento y 1.5 por ciento. El 1.3 por ciento es lo que ya aceptan muchos inversionistas.
Y, además, Estados Unidos entra a 2026 con crecimiento sin empleo. Tras cerrar 2025 con desempleo de 4.4 por ciento, la Reserva Federal (Fed) proyecta de 4.4 por ciento a 4.5 por ciento durante la mayor parte del año. Para que el desempleo no suba, EU necesita crear alrededor de 70 mil empleos al mes, pero las proyecciones sitúan la tendencia entre 11 mil y 15 mil. El riesgo, según Goldman Sachs, es que esa debilidad se convierta en pérdida neta de empleos, golpee el consumo y abra la puerta a una recesión. El siguiente dato clave es el reporte oficial del 6 de febrero.
En México, crecer 1.3 por ciento no alcanza para absorber a más de 1.2 millones de jóvenes que cada año ingresan a la fuerza laboral. En empleo formal, el IMSS estima un crecimiento de 1.7 por ciento y solo 400 mil nuevos empleos formales, dejando a 800 mil personas en la informalidad o subempleo; la desocupación se proyecta estable en 3.2 por ciento.
Con crecimiento bajo, cae la recaudación y sube la presión sobre una deuda pública proyectada en 4.1 por ciento del PIB. Desde el 1 de enero de 2026, el salario mínimo general subió 13 por ciento a 315.04 pesos diarios, beneficiando a 8.5 millones de trabajadores. Se proyecta que el salario real crezca 3.3 por ciento. El consumo privado se debilita por menores remesas y por el impuesto de 1 por ciento cuando el envío se origina con medios físicos (efectivo, giros postales o cheques de caja), y el crédito sigue caro, con tasas del Banco de México en un rango de 7.0 por ciento a 8.0 por ciento.
La manufactura exportadora sufre: entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025 se perdieron más de 60 mil empleos. El detalle por subsector muestra una pérdida generalizada: transporte cayó 7.4
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