Siempre he insistido y no dejaré de hacerlo: necesitamos un servicio de transporte público masivo funcional, al que se le invierta el recurso que se obtiene de los usuarios, un servicio rápido, eficiente e inclusivo, apto para todos los tipos de personas…

Quienes hacen el favor de leer este espacio cada ocho días dirán que ya agarré de mi puerquito al Tuzobús, tal vez porque no se puede defender, pero no es así. Ocurre que apenas este lunes se informó sobre el incendio de una unidad de la ruta troncal cuando brindaba servicio.
Y, lógicamente, la noticia se esparció rápidamente, tal como si fuera el humo que despedía la unidad, ese que, como circuló en videos en redes sociales, trataba de apaciguar un elemento de la Policía Industrial Bancaria del Estado de Hidalgo con un extinguidor.
La verdad es que este servicio ha dado mucho de qué hablar en días recientes, no solo por el incendio de la unidad (¡el segundo que ocurre en menos de un mes!), sino porque el viernes tuvimos en A Criterio de… como invitado a Ricardo Bravo Pérez, un especialista en movilidad urbana, quien, ante la pregunta que le realicé sobre si debían volver las combis en la ruta troncal, consideró que no debe ser así, sino generar una mayor inversión en el transporte masivo de Hidalgo.
Bueno, luego de la pregunta, se publicó un reel en internet y nuevamente la gente vertió sus comentarios, la mayoría de ellos en contra del deficiente servicio del Tuzobús. Muchos ciudadanos que somos usuarios de este servicio de transporte en la capital de Hidalgo consideramos que es un transporte lento en cuanto a la frecuencia de paso de sus unidades.
Basta con subirse a la ruta troncal y tener que esperar hasta 40 minutos para que pase alguno de los servicios o, bien, subirse un domingo y esperar una eternidad. Ni digamos de las rutas alimentadoras, que son poco frecuentes en su paso, mismas que circulan con música a todo volumen, oliendo a tabaco o sucias.
¿Ese es el servicio que nos merecemos los ciudadanos de Pachuca? La Secretaría de Movilidad y Transporte de Hidalgo (Semoth) debería de poner no solo la vista, sino los cinco sentidos, en este pésimo, deficiente y poco servible medio de transporte. Habrá incluso que recordarle qué es BRT: autobús de tránsito rápido, por sus siglas en inglés, que el modelo con el que comenzó a operar el Tuzobús, pero que hoy día de eso solo tiene la forma, porque ni parecen autobuses ni son rápidos y solo generan tránsito pesado.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegí), información disponible en la Estadística de Transporte Urbano de Pasajeros (Etup) señala que en marzo de 2024 se subieron al Tuzobús 1.9 millones de usuarios, es decir, se realizó el traslado de dicho número de pasajeros.
Considerando que cada uno pague, sin descuentos a los que se tiene acceso, sus 10 pesos que cuesta el servicio, ese mes se habrían generado tan solo 19 millones de pesos en el traslado de los pasajeros. Solo en marzo. Solo en 31 días de ese mes de 2024.
Sin embargo, todo el dinero que se obtiene de recargas de los usuarios sabrá Dios a dónde va a parar, porque siguen circulando unidades con los agarres de manos rotos, alimentadoras sin que sirva el timbre para solicitar el descenso, autobuses que crujen en cada frenada, camiones que hacen rebotar a uno más que una montaña rusa y ni qué decir del riesgo de morir quemado al intentar escapar de una de esas unidades que están en un estado que da pena ajena.
Siempre he insistido y no dejaré de hacerlo: necesitamos un servicio de transporte público masivo funcional, al que se le invierta el recurso que se obtiene de los usuarios, un servicio rápido, eficiente e inclusivo, apto para todos los tipos de personas. En cambio, solo tenemos un Tuzobús que se quema una unidad un día sí y al otro también. Como siempre y cada vez, de nuevo (no tiene nada), el Tuzobús.
SU CINTO: El encargado del despacho de la procuraduría de Hidalgo, Francisco Fernández Hasbun, aseguro que de su “cuenta corre” que se haga justicia en el caso de los dos elementos de la Policía Investigadora que murieron tras ser atacados en una capilla de culto satánico en La Loma, Pachuca. Incluso se atrevió a decir que el hecho no se volverá a repetir. Con todo respeto para las familias de los fallecidos, es verdad, no volverá a ocurrir porque ellos ya no viven; toca entonces a la fiscalía estatal llevar el caso a las últimas consecuencias, pero queremos hechos, no palabras, porque de palabras todos nos hacemos… y ahí están los miles de carpetas que no han sido judicializadas. Queremos justicia y que paguen quienes tengan que pagar.
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