En la esquina nororiental del cruce de las calles de Ocampo —antes Cuesta China— e Hidalgo —otrora calle Real— existió por mucho tiempo, según asienta el profesor Teodomiro Manzano, una pequeña placita, hoy ocupada con la construcción de varias casas comerciales, que llamose primeramente Plazuela de los Trastes —por ser asiento de vendedoras de ollas platos y otros enseres domésticos realizados en buen barro—, años después fue rebautizada como Plazuela del 5 de Mayo en recuerdo de la memorable batalla donde “Las armas nacionales se cubrieron de gloria”.

En la esquina nororiental del cruce de las calles de Ocampo —antes Cuesta China— e Hidalgo —otrora calle Real— existió por mucho tiempo, según asienta el profesor Teodomiro Manzano, una pequeña placita, hoy ocupada con la construcción de varias casas comerciales, que llamose primeramente Plazuela de los Trastes —por ser asiento de vendedoras de ollas platos y otros enseres domésticos realizados en buen barro—, años después fue rebautizada como Plazuela del 5 de Mayo en recuerdo de la memorable batalla donde “Las armas nacionales se cubrieron de gloria”. Todo indica que tal sitio desapareció hacia 1924, al rediseñarse el arroyo de la ya para esos años calle Hidalgo.
En el plano “ad corpus” de Pachuca de 1746, que obra en la Mapoteca Orozco y Berra, pueden identificarse con la letra “J” las Plazuelas de los Trastes y enfrente la de la Paja, dos sitios emblemáticos en razón de expender productos de primera necesidad para esos ayeres, la de los trastes donde se vendía utensilios domésticos y la de la paja que surtía de pienso —alimento para caballos, mulas y buros— tan necesarios para el transporte de personas y mercancías, que eran, decía, Salvador Novo, cronista de Ciudad de México, las gasolineras de hoy. Las otras dos esquinas del cruce de las calles Real —hoy Hidalgo— y Cuesta China —actualmente Ocampo— estaban ocupadas por las Casatas del Conde, sitio donde naciera el segundo hijo de Romero de Terreros —segundo de Regla—, lugar que fuera ocupado muchos años por la sombrerería Tardan y en la otra, tenía asiento un negocio reconocido como La Cruz Verde, que dio nombre al puente que salva el cauce del Río de las Avenidas.

La segunda placa captó en 1917 la esquina de las arterias Hidalgo y Ocampo cuando ya era conocida como Plaza del 5 de Mayo, repleta de vendedoras de tamales encuerados —sin hoja y sancochados en aceite—, sitio donde existía una parada del tranvía urbano de Pachuca provista de quiosco para venta de boletos en el que pueden verse los programas que anuncian exhibiciones de cine mudo en los salones Rojo e Iracheta. Esta plaza quedó suprimida al construirse en su lugar varios locales comerciales que aún la ocupan.